De acuerdo con la versión del director de un anexo en el municipio de Juárez, Nuevo León, el profesor de la Ibero-Puebla, Leonardo Ariel Escobar Barrios, caminaba desorientado y fuera de sí cuando fue encontrado por su personal en la vía pública.
Desde ese día (2 hasta el 16 de enero), estuvo en el centro de rehabilitación sin ser identificado, hasta que algunos internos de ese lugar reconocieron su foto en los medios de comunicación. Para ello habían transcurrido 14 días.
Según lo dicho por las autoridades en Monterrey, el académico de origen colombiano todo ese tiempo estuvo presuntamente bajo los influjos de alguna sustancia que lo mantuvo en un estado de inconsciencia.
Todavía ahora hay muchas verdades a medias, pero a no ser por la presión de la sociedad, así como de la institución educativa, tal vez estaríamos hablando de otro de los miles de casos de personas desaparecidas en este país.
El profesor fue localizado con vida, pero hay muchas dudas en torno al caso, como ¿por qué la Guardia Nacional lo detuvo ese 31 de diciembre en la terminal área de Monterrey y lo remitió a la policía municipal de Apodaca?, si todo lo que ocurre en esos lugares están dentro de su jurisdicción.
Luego de permanecer 36 horas detenido y tras ser liberado, ¿quién les dijo a los del anexo que estaba drogado o en situación de abandono como para que decidieran llevarlo a sus instalaciones?
Otro punto importante es con qué calidad legal o moral, el personal de esos centros decide llevarse a personas sin dar parte a las autoridades establecidas, para que puedan iniciar los protocolos de búsqueda.
De todo este enredo, lo único positivo es que el maestro Leonardo está sano y salvo, y después de ese momento traumático pueda reponerse lo más pronto posible para que regrese a sus actividades en la Ibero.
Por último, si como piensan algunos haters en las redes sociales llegara a tener problemas de adicciones o de algún otro tipo, debe considerar que la vida le ha dado una segunda oportunidad para recuperarse.