#QuienDetuvoALeonardo

Monterrey /

Justo frente a las instalaciones de la Ibero Puebla, sobre el bulevar del Niño Poblano, y tras la aparición del profesor Leonardo Escobar, colocaron un panorámico donde dieron a conocer que había sido localizado y le agregaron el hashtag #QuienDetuvoALeonardo.

En aquella entidad poblana le compraron toda la versión al académico, que en una videoconferencia dijo en días pasados que la Guardia Nacional lo había golpeado hasta quebrarle tres costillas. La corporación también dio a conocer su versión donde rechaza esos señalamientos.

El rector Alejandro Guevara salió ante los medios para dar el respaldo a Escobar, aunque desde el punto de vista de los especialistas de la comunicación, como mi maestro, el doctor Arturo Salcedo, es un error, la universidad decidió tomar esa postura y se respeta.

La Ibero Puebla afirmó que en México hay más de 130 mil desaparecidos y hasta cuestionó el trabajo del Gobierno federal, cuando en el caso particular del maestro de origen colombiano tampoco quedaron del todo claros los motivos por los que fue retenido, primero por elementos de la Guardia y luego trasladado a la Policía de Apodaca, hasta parar en un centro de rehabilitación de adicciones.

A toro pasado se pueden analizar muchos procesos de ese caso que durante dos semanas mantuvo la atención nacional, ya que en las redes sociales tuvo una gran exposición, así como en los medios electrónicos e impresos.

Tras esa experiencia, las corporaciones del país deberán aprender la lección. Cualquier persona que sea detenida por la razón que sea, así fuere por algo tan simple como un altercado en alguna instalación aeroportuaria o de otra índole, debe ser sometido a los análisis médicos de rigor.

El comunicado de la Guardia Nacional rechaza que el maestro de la Ibero tenga lesiones en sus costillas como él afirma, pero tampoco hay un dictamen que pueda refutar su dicho. Mucho menos se puede sostener que pudiera haber estado bajo los influjos de alguna sustancia tóxica.

En el anexo afirman que sí tuvo un comportamiento extraño durante varios días, pero tampoco hay una evidencia científica como para sostener que estaba drogado.

Nadie tuvo la precaución de practicarle análisis para comprobar su condición de salud, por lo tanto, es la palabra del detenido contra la de las autoridades que intervinieron en su captura, y honestamente ante la sociedad y los medios, la Ibero tiene mucha más credibilidad que cualquier cuerpo de seguridad.


  • Miguel Ángel Vargas
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