Hace unos días, se generó una polémica nacional por la decisión al parecer unilateral del gobernador con licencia Rubén Rocha, de regresar al cargo sin la aprobación del partido y el aval de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El gobernador de Sinaloa volvió a solicitar licencia indefinida el sábado ante el Congreso estatal, apenas un día después de anunciar su regreso al cargo tras permanecer separado de sus funciones desde mayo.
El documento, fechado el 22 de agosto de 2026 en Culiacán, fue dirigido al presidente de la Diputación Permanente y pide licencia por más de 30 días con fundamento en el artículo 50, fracción VIII, de la Constitución Política del Estado de Sinaloa.
Este arrebato de Rocha Moya fue criticado por la mayoría de los gobernadores de su partido, al considerarlo políticamente incorrecto mientras no se resuelva su situación, ante los señalamientos de Estados Unidos por supuestos nexos con el narco.
Por su parte la Presidenta de México, reaccionó al posible regreso de Rubén Rocha Moya con un mensaje en el que subrayó que ningún interés personal puede colocarse por encima de los intereses del pueblo y de la Nación.
En su cuenta oficial de X, la mandataria señaló que “México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza”.
Para muchos, este escabroso tema evidenció las incongruencias de la 4T, porque primero tras las acusaciones del gobierno norteamericano salieron en bloque a defenderlo, porque según ellos no había evidencias o elementos para juzgarlo.
Incluso desde la mañanera la misma mandataria lo calificó como un intento de injerencia por parte de un gobierno extranjero. Eso fue en mayo, y tres meses después cambiaron el discurso.
Ahora le impiden regresar al puesto porque se fue por la libre sin pedir la autorización de los jefes políticos. Lo más probable, aseguran los que saben, es que estando tan cerca el informe de Sheinbaum y el proceso electoral del 2027 donde acaban de designar a los candidatos de Aguascalientes, Campeche y Colima, lo que menos quieren es ruido que afecte a su proyecto político.
Está claro que les interesa mantener el control de país, más que aclarar si el señor Rocha Moya es culpable o inocente de los cargos que le imputan.