Para demostrar que Puebla era territorio “lopezobradorista”, y de paso congraciarse con Andrés Manuel López Obrador, el entonces gobernador Luis Miguel Barbosa organizó una megamarcha el domingo 4 de diciembre de 2022 en la capital poblana.
Aunque su salud era muy precaria, porque de hecho falleció nueve días después, Barbosa encabezó la movilización del Gallito en el Paseo Bravo, hasta el Zócalo porque era un secreto a voces que AMLO no lo quería políticamente.
Ese domingo por la tarde noche, me lo encontré en Plaza Solesta a donde acudió a comer con un reducido grupo de colaboradores y amigos, entre los que se encontraba por cierto quien a la postre sería electo por el Congreso como gobernador, Sergio Salomón Céspedes y ahora flamante titular del Instituto Nacional de Migración.
Se le veía cansado, pero fue muy amable al saludarnos y conversar brevemente con mi hijo Jesús Guillermo, mientras su esposa doña Rosario Orozco, ahora diputada federal de Morena, lo llevaba en su silla de ruedas a la camioneta que lo transportaba.
Aquel evento tuvo una asistencia numerosa, aunque orquestada desde el Palacio de Gobierno y con recursos suficientes para llevarla a cabo, porque el extinto mandatario tenía mucho interés en quedar bien con Andrés Manuel.
Esta anécdota me vino a la mente, porque la presidenta Claudia Sheinbaum acaba de invitar a una concentración en las 32 entidades del país el próximo domingo 31 de mayo, con el pretexto de celebrar los dos años de su arribo al poder, y para evitar un solo acto masivo en la Ciudad de México.
A no ser que los gobernadores de la 4T se pongan las pilas y asuman como suyo este evento, veo complicado que su poder de convocatoria le alcance para llenar las plazas del país, porque es un día de descanso y miles de familias salen a los lugares de reunión a divertirse.
Parece arriesgada esta apuesta de Sheinbaum sobre todo sin la operación de los gobiernos locales donde tienen el poder, que son la mayoría, pues para nadie es un secreto que se requiere capacidad de movilización, y para eso se necesita dinero.
Si los mandatarios en los estados no hacen suyo este llamado de su jefa política, será un verdadero fiasco, y terminarán exhibiendo la fragilidad de su movimiento. Sobre aviso no hay engaño.