La causa y lo causado

Ayotzinapa a cinco años

Miguel Barbosa

A cinco años de los trágicos acontecimientos de Iguala y Cocula, la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, en la cual desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, la sociedad espera que el gobierno de México pueda llegar a la verdad. El anterior gobierno federal decidió evadir el problema. Así lo hizo desde los primeros días, cuando quiso calificarlo como un incidente local. Este fue el primero de una larga lista de errores que culminaron en un informe que nunca ha convencido a nadie.

El gobierno de Enrique Peña Nieto asumió la estrategia de administrar el conflicto o simplemente fue rebasado por la realidad, imposibilitado para desmantelar las redes de complicidad entre el poder político y el crimen organizado. Esto mermó la credibilidad de nuestro país ante la sociedad mexicana y la comunidad internacional.

Después de Ayotzinapa, las autoridades mexicanas quedaron evidenciadas por no respetar los derechos humanos, con la consecuente pérdida de credibilidad en las instituciones y gobernantes del país.

En este tiempo, los padres y familiares de los normalistas siempre se han mantenido firmes en su exigencia, han insistido en conocer la verdad. Nunca han perdido la esperanza de encontrar a los estudiantes desaparecidos. Se trata de uno de los movimientos sociales que cuenta con mayor respaldo dentro y fuera del país. Su lucha y perseverancia ha mantenido viva la exigencia de justicia, que se conozca la verdad y que este país cambie. Mi solidaridad con ellos y con las miles de familias de los desaparecidos en el país.

Reconozco y respaldo la voluntad del gobierno de México, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para investigar y dar a conocer lo que realmente sucedió en Iguala y Cocula. Existe la determinación de llegar a la verdad, no como un recurso retórico, sino como un elemento fundamental de la justicia y la reconstrucción del tejido social. Se trata de un reto mayor que el gobierno de México ha colocado como una de sus prioridades en su agenda.

La búsqueda de los 43 normalistas de Ayotzinapa debe continuar, el Estado mexicano está a prueba. Las investigaciones deben concluir dando certeza total a los familiares que tanto han sufrido con las versiones encontradas. Percibo que existen las condiciones para avanzar en el esclarecimiento de estos hechos. Existe la voluntad política de llegar hasta las últimas consecuencias, se cuenta con los recursos tecnológicos para encontrar los indicios correctos entre montañas de información acumulada en estos años y, sobre todo, hay una demanda social de que se conozca la verdad.

Ayotzinapa no es la pesadilla de la que debamos despertar, se trata del horror que debemos vencer por medio del conocimiento de la verdad. Mientras la verdad no se conozca, nadie podrá dormir tranquilo.

@MBarbosaMX

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