La causa y lo causado

Una conmemoración diferente

Miguel Barbosa

El pasado miércoles se cumplieron 51 años de aquella tarde del 2 de octubre de 1968. Fue una conmemoración diferente por varias razones. Fue la primera ocasión que esta movilización tan significativa para la izquierda se realiza estando en la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador y en la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. También fue el primer 2 de octubre en que los manifestantes transitaron por las calles después de la desaparición del cuerpo de granaderos, demanda histórica del movimiento estudiantil de 1968.

Fue un 2 de octubre cuando la oposición que la nutrió por medio siglo dejó de ser oposición. Cuando las figuras más emblemáticas de aquel movimiento han fallecido. Fue una marcha que se realizó en un ambiente cargado de electricidad y visos de tormenta.

Apenas unos días antes, el 26 de septiembre, la marcha de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa fue manchada por un grupo de provocadores que realizó actos vandálicos y múltiples destrozos en las calles más representativas de Ciudad de México. Además, en el mismo día de la marcha, en su conferencia matutina, el Presidente realizó declaraciones polémicas y llamó a marchas de manera pacífica, mientras que, por su parte, la jefa de Gobierno integró los llamados cinturones de paz integrados por voluntarios y trabajadores de CdMx.

Todo el contexto presagiaba alta conflictividad. En general, la marcha fue igual que otros años. En la descubierta, los integrantes del Consejo Nacional de Huelga (CNH), junto con los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, después los contingentes de las universidades y escuelas, movimientos sociales y sociedad en general. Efectivamente, un centenar de individuos ubicados en la retaguardia se dedicaron a realizar destrozos y a agredir a manifestantes, miembros de los cinturones de paz y manifestantes.

Por todos los medios trataron de provocar una acción de fuerza de las autoridades capitalinas. Lo intentaron de manera sistemática y violenta, pero fracasaron. El saldo de las agresiones fue de varios lesionados, daño al mobiliario urbano y pérdidas considerables para los dueños de establecimiento de las calles por donde pasó la marcha. Los cinturones de paz cumplieron su cometido y no hay hechos irreparables que lamentar. Los grupos conservadores que intentaron reventar la marcha en esta fecha tan significativa fallaron.

La estrategia de la cuarta transformación es la paz y la construcción de acuerdos. La represión y el autoritarismo no están en el ADN del gobierno. La estrategia de la construcción y el diálogo ha funcionado. Fue efectivo ante las movilizaciones de los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE,) lo mismo cuando bloquearon vías férreas en Lázaro Cárdenas, Michoacán; que en los bloqueos a las cámaras del Congreso de la Unión en el contexto de la reforma educativa o ante las manifestaciones de diversos grupos de mujeres que en meses recientes han tomado las calles para protestar contra la violencia.

@MBarbosaMX

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