Educación, tarea clave

Jalisco /

Otra vez se llenan algunas avenidas de la ciudad capital mexicana con las marchas y plantones del personal del la CNTE, sindicato de educadores y dirigentes, trabajadores de la educación pública, sostenida por el gobierno con buena parte de los impuestos de los trabajadores mexicanos.

Salario mejor, prestaciones más amplias, jubilación de sueldo completo y otras demandas reiteradas y repetidas al cansancio. Las autoridades alguna reacción han tenido y tendrán para sosegar el volumen de la voz de reclamo y ya veremos cuáles serán las concesiones entregadas. Otros sectores, sobre todo de otros trabajadores del gobierno, están atentos pues lo conseguido por la marea educativa será un ejemplo cercano a lo que otras mareas de trabajadores de los gobiernos también buscarán se les conceda a ellos.

¿Por qué no hay un movimiento similar para conseguir o buscar apoyos para mejorar su práctica magisterial, vía una mejor y más acorde preparación y dominio de la ciencia, la técnica y el arte de hoy? Hoy las demandas de quienes pagan a profesionales científicos, técnicos, artistas, conocedores, comunicadores y administradores es por una preparación acorde a lo mejor de este de siglo XXI. Se han dado cambios en la pedagogía, en las didácticas y sobre todo en los avances del conocimiento tales que los modos usuales de “dar clase hoy” son francamente atrasados sino es que anticuados. Dicho lo anterior sin demérito de la “clase magisterial y fontal” adecuada para razonar afirmaciones, frente a los estudiantes, en cualquiera de las ciencias y las filosofías o el arte.

No se escuchan demandas de los maestros por conseguir apoyo del gobierno para montar los laboratorios de enseñanza, hoy comunes en países más desarrollados, pues la pandemia y los mejores estudios de la nutrición, de los nuevos conocimientos de la neurociencia para estimular el fortalecimiento del cerebro y sus funciones cada vez potentes; propician demandas a la educación de cambios radicales. Por ejemplo, el tamaño del grupo de estudiantes, pues un aprendizaje situado, activo y crítico requiere atención del maestro muy detallada a grupos pequeños, seis - ocho estudiantes, a fin de lograr su participación activa, con explicaciones profundas y diálogo constante entre acciones, actitudes y actividades. Todo encaminadas a lograr, por ejemplo, estudiantes capaces de aprender por descubrimiento, es decir, a identificar vía experimentación o resolución conjunta de problemas, los datos que están en los libros y más allá, pues ahora estarán en su cerebro aprendiendo a aplicar ese aprendizaje, por ejemplo, en la vida cotidiana.

Un aspecto muy importante en los aspectos de aprender es la edad. Hoy se considera los 18 años como mínimo para considerar educado a un estudiante, pues a esa edad puede adquirir, por ejemplo, una capacidad técnica para empezar a participar en una fábrica de autos. Desde luego con una preparación óptima en el manejo del idioma español en sus formas de habla, letras, propuestas y explicaciones. También en el manejo de las tecnologías ya usuales. Por ejemplo, aprovechar una computadora para tener un sitio de trabajo y un sitio personal de modo que cuando se le requiera para apoyar en el manejo de artefactos o máquinas lo sepa hacer vía el cómputo avanzado. Lo puede lograr con un profesorado capaz de suscitar aprendizaje desde el pizarrón; con la dialéctica discursiva; mediante una demanda extraescolar; con trabajo en equipo, y a través de retos de aprender por sí mismo lo que nunca le enseñaron.

Hoy un estudiante medio de preparatoria, quizá de secundaria, con un celular mediano, puede resolver con inteligencia artificial básica cualquier pregunta de su profesor, excepto, quizá, las que requieran un proceso matemático. Un ejemplo sencillo puede ser la petición del profesor al estudiante resumir en 200 palabras el argumento central de Otelo (libro de Shakespeare) y enviarlo al Whatsapp del profesor. ¿Al joven, a la joven, le importará no utilizar papel y lápiz? Para nada. Esa situación es aprovechable por el profesor para demandar al estudiante una explicación más sofisticada de su proceso de respuesta y no sólo la solución “a secas”. Por ejemplo, pedirles a los estudiantes su postura respecto del conflicto central propuesto en el libro. Esto, quizá, no está en los libros de texto que reparte la SEP.

La historia de la educación nos enseña cómo han cambiado los métodos de enseñanza en el curso de los siglos. Desde un maestro de un pueblo primigenio en el cual sólo disponía de los movimientos de los cuerpos, quizá algunos signos para escribirlos en la arena y sobre todo una o dos armas indispensables para defenderse de posibles ataques y al mismo tiempo matar a los animales cuya carne era el alimento de la tribu o al menos de la familia. De ahí a la inteligencia artificial, las redes sociales, los sitios web con toda la información requerida, casi para resolver cualquier pregunta ordinaria. Lo de hoy es fruto de la historia pues lo básico no ha cambiado, y sí los medios y la cantidad de información disponible para resolver problemas o para aprender cómo se hacen las cosas interesantes para la comunidad y las personas.

Lo permanente es el deseo de conocer, saber, dominar, utilizar y aprovechar las cosas, los instrumentos, los facilitadores de la vida… para vivir mejor, solucionar mejor nuestros problemas y necesidades y aprender de la naturaleza para hacer lo correcto según la cultura. Educación, aprender, motores de vida para conocer cómo vivir mejor, reunidos y disfrutando este mundo y sus maravillas. Es el reto para la SEP.


  • Miguel Bazdresch Parada
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