Errores y excesos

Ciudad de México /
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Se han acumulado errores y excesos en las oficinas del gobierno federal. No sería noticia, y algo más, si el propio gobierno hubiera procesado los errores de otra manera a la usada en días recientes. Es común en el estilo de generar interés y morbo en la plaza pública y sus habitantes frecuentes, mediante exaltar algún hecho o suceso, con razón o sin ella.

En diversas ocasiones se ha dado la noticia por la prensa nacional y la local de un retiro de visas, del país vecino del norte, a un funcionario o funcionaria del gobierno estatal o federal. La reacción de los afectados es reconocer alguna de sus acciones en la cual no pensaron pudiera molestar a la burocracia norteamericana al grado de enviarle el mensaje de “no te “necesitamos” por acá”. Uno, dos, tres notas en los periódicos y los noticieros televisados, y ahí acaba la nota y el interés público.

Por cierto las razones siempre quedan para las adivinanzas, pues el país del norte nunca da razones, por principio: puedo porque puedo”, punto. El o la afectada si está en algún escalón importante de la escalera del servicio público, manifiesta su estupor, su ignorancia de la razón y su decisión de investigar y aclarar la situación. Ahí acaba el tema, salvo que por alguna razón o motivo, algún personaje notable se incorpore al coro periodístico y manifieste su molestia y su decisión de averiguar hasta el final las causas o motivos. Todo para que el gobierno del país del norte y su burocracia encargada de los temas, afirme su capacidad de hacer lo que hizo sin reacción, pública, alguna.

Por todo lo anterior, el berrinche del hijo del expresidente López, sólo, se quedó “chiflando en la loma” con su carta demencial y su postura de “a mí no me tocan”.

Pues lo tocaron. Algunos funcionarios notables, lo secundaron con frases genéricas y posturas cuidadosas pues saben cuál terreno se pisa cuando las relaciones entre las altas burocracias de los dos países se lastiman al tratar esos temas. De ahí la manifestación de desacuerdo y a otra cosa. Por cierto, mucho ha ayudado a la templanza de los miembros del gobierno federal y del partido gobernante, la redacción demencial de la protesta escrita, y divulgada a todo el mundo, pues queda en obviedad el tomar la postura de no respaldo.

El gobierno mexicano, sobre todo el federal, ha de revisar el manual de trato a las grandes potencias, EUA y China, por lo menos. No basta la finura, ni los acuerdos en la mesa. Es necesario el compromiso explícito y expresado por la más alta autoridad de cada país, quién sea en los hechos, a fin de actuar conforme a un protocolo mínimo en casos de berrinchudos cómo el festinado en todo el país.

Los errores se pueden corregir. Los abusos son mucho más difíciles de olvidar por tanto de no estorbar a la hora de temas dónde cada país debe obtener un punto estratégico. Recuerde usted, amable lector, el “Comes y te vas” del presidente Fox al presidente Fidel Castro. Un poco más y se hubiera dado la ruptura de relaciones entre los países. Por fortuna Fox tuvo un gesto de disculpa. Es algo esperable por quienes impulsaron el espectáculo de “la visa que no fue tal”.

Los errores, si se aceptan, aunque duela, se puede disminuir su efecto negativo y asimismo animar el emprender acciones correctivas, incluso si esa corrección es más costosa o si es imposible corregir, y toca mantener en la columna del “debe” el efecto negativo, y esperar tiempos mejores.

Hay ejemplos en esa categoría: El aeropuerto AIFA sin duda es todavía hoy un costoso error. Está en proceso de dejar esa característica, a lo lejos, con acciones correctivas y costosas. El Tren Maya, sencillamente un proyecto para el futuro, con daños a la ecología del lugar y sin perspectiva de dejar la columna de las pérdidas económicas. Y el tema PEMEX, venido de lejos para estancarse con todo y las inversiones millonarias. Desde luego las decisiones para corregir un “debe” y pase el asunto al “haber” es lago más que un dolor de cabeza, y claro no todo achacable a la cuarta T.

Este país no es, lo que se dice, fácil de gobernar. Sin embargo, la economía recomienda al menos dejar de insistir en acciones ruinosas, y buscar acciones, humildes si se quiere y las cuales no dan muchos votos, capaces de vivir por si mismas una vez decididas y puestas a funcionar.

Los errores pueden comprenderse. Los excesos nadie los comporta. Comprensión, compromiso y capacidad es el trio capaz de empezar a corregir y sostener lo yta funcional.


  • Miguel Bazdresch Parada
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