Aumentan las noticias acerca de materias escasas. Desde meses atrás se extienden las noticias sobre la escasez de medicinas, en especial aquellas necesarias para contrarrestar enfermedades graves tales como el cáncer en sus diferentes modalidades.
La escasez tiene un doble efecto negativo: se incrementa el precio para el consumidor y se incrementa el control de las dosis existentes y a su vez el “no hay” a personas que se considera no requieren con “tanta” urgencia el medicamento; es decir, se genera mercado negro.
Otra escasez, grave, es la disponibilidad de agua en las unidades domésticas. Las fuentes ordinarias están sufriendo de bajos niveles producto de una temporada de lluvias con una cuota de precipitación por debajo de la necesaria para cubrir la demanda. De ahí la decisión de la autoridad de racionar la entrega a los consumidores domésticos, al considerar como prioridad entregar lo necesaria a fábricas y territorios agropecuarios de importancia. El malestar ciudadano se incrementa en la misma proporción de la creciente escasez del agua para uso doméstico.
También podemos considerar escasez el decremento de la calidad del aire. Los reportes comienzan a ofrecer niveles de contaminación cada vez más altos. Aunque la escasez de aire limpio no causa una molestia inmediata, no quiere decir que no tenga efectos en salud pulmonar y respiratoria, sobre todo en los habitantes de las zonas más contaminadas. Poco a poco, conforme los días sin lluvia escasean, el aire que respiramos todos, está más sucio. El transporte público y personal cada día crece en unidades, y en la misma proporción crece el consumo de gasolinas, y éstas por su calidad, provocan al consumirse por los motores dejan en la atmósfera sustancias contaminantes del aire.
¿Podemos considera a la creciente falta de seguridad una escasez más? ¿Se puede considerar una escasez particular la carencia de empatía del gobierno federal con los efectos graves sobre todo en familias y pueblos, sin seguridad y asoladas por la violencia criminal?
En el fondo esta múltiple escasez se convierte en muy grave cuando no es aceptada por las autoridades, pues produce una escasez más grave: los ciudadanos perdemos la confianza en las autoridades. La escasez es la balanza para medir calidad del gobierno y confianza en la verdad de los gobernantes. A más escasez menos confianza.