Puede parecer sólo un juego. Sí, la política tiene aspectos similares a los deportes. No pocas veces la acción pública se parece a la situación de un partido de futbol en el cual quien va con un marcador de 2 a 0 a favor de uno, termina 2 – 3 a favor del otro. ¿Suerte? Un poco. ¿Decisiones oportunas en un lado y equivocadas en otro? Sí, bastante. ¿Estrategia según el rival? Seguramente, otro poco.
Los informes de los gobernantes son la lista de lo que salió bien, o mejor, de lo que parece ser resultado de una buena decisión, y en algunas ocasiones la cita del lado bueno de una decisión cuyo resultado es pésimo: “No está, y ya va. Llegará a estar. Paciencia”. Eso cuando no está, no va y no estará si no se corrige el rumbo. A las autoridades les cuesta muchísimo aceptar un error, incluso cuando no tienen que ver con tal situación. De todo esto surge la comparación con el deporte: “Fulano robó la pelota, la condujo hasta la raya, centro a su compañero, quien disparó a bocajarro y… pegó en el poste y para afuera”. La diferencia entre el poste y la red es la diferencia entre el llegar y el ser goleador. El amable lector puede divertirse haciendo comparaciones con las acciones, dichos y actitudes de los gobernantes en estos días, previos a ciertas definiciones, la cuales nos aparecen como las más importantes. ¿Quién llega, quién anota el gol, quién le atino al poste? O mejor ¿quién tiene las mejores cualidades para hacer el gobierno que piden las realidades graves?
Vale reconocer la importancia del cambio de personas en la conducción de los gobiernos, pues puede ayudar o no a la atención y solución de pendientes, a construir otra mirada a los problemas evidentes del país, de los estados, de los municipios. Es la oportunidad para identificar los errores, de política, y de eficacia gubernamental: ¿Seguirá la “mordida” como incentivo para resolver cuestiones administrativas? La obra pública ¿resolverá problemas de las mayorías o se quedará en la “buena obra”? Y las demás tan conocidas.
La mejor preparación para ayudar a la mejor decisión es evitar la venta de “mi” voto, exigir transparencia total en el proceso, denunciar lo irregular, no aceptar promesas de “ahora sí”, y desde luego exigir conocer las propuestas concretas de cada candidato y valorarlas. Hoy exijamos de “jugadores y dueños” de los equipos verdad y transparencia.