Cada día es más evidente la pausa en las decisiones ordinarias en los diferentes rubros de la
actividad de la población. La conversación y la política de todos los días está dominada por los
temas electorales. Se verá con toda claridad en el informe del presidente, en tres semanas más.
Será una pieza triunfalista, en la cual todos los objetivos del gobierno federal se han cumplido y las
excepciones, tres o cuatro, se estimarán causadas por influencia de cambios en la economía
mundial y no por planeación deficiente.
Serán diez meses de triunfalismo, inauguraciones, cifras alegres y, claro, “voten” por el
continuismo. Cero referencias a lo no cumplido. Con seguridad habrá sustento real para las
acciones bien hechas y logradas, minimización de lo no logrado por causa de los opositores, los
conservadores o los desertores de la 4T. Para la mayoría de los mexicanos será un tiempo aburrido
por la reiteración cansina del discurso, y por la permanente descalificación del gobierno por parte
de los políticos y partidos competidores, quizá con esperanzas y, ni modo, casi sin qué ofrecer un
proyecto diferente de nuevo gobierno.
En Jalisco la cuestión electoral local, gobierno del Estado y los gobiernos municipales puede darse
en un mejor clima que el nacional. El partido del gobernador está muy interesado en lograr otra
vez una votación mayoritaria. Un ingrediente de tal logro será sin duda los modos cómo desafíen y
reviertan el ruido provocado por la elección nacional. Además, cómo siempre en lo local, las
elecciones municipales, sobre todos en aquellas poblaciones numerosas, serán un punto clave.
Los números fríos están a favor del gobierno actual y por tanto serán (ya lo son) un argumento
para repetir. Sin embargo, no todo son números, pues, dice el dicho, “obras son amores y no
buenas razones”. La vida municipal, en cuestiones de interés y sensibilidad, es muy local y jugará
un papel decisivo a la hora de seleccionar el voto. Los errores y dificultades (la seguridad local, por
ejemplo) en ese nivel de gobierno ya no se podrán revertir y los ánimos de la población pueden
causar un problema al partido gobernante. Los proyectos no realizados por causa de la pandemia y
sus efectos, si bien hay justificación para el retraso, también pesarán. En fin, veremos si la pausa
resulta en solución de problemas y atención de pendientes.