¿Qué es lo nuevo del Año Nuevo?

Jalisco /

Año nuevo, feliz año nuevo nos decimos las personas en estas épocas de fin del calendario 2025 e inicio del calendario 2026. Es la costumbre: felicitarnos por el “nuevo inicio” con el cual hacemos “corte de caja” respecto de lo alcanzado y lo no logrado. Para muchos asuntos el fin – inicio del calendario es un momento de revisar logros y pendientes y hacer así una mínima evaluación de la congruencia entre lo logrado y los propósitos. Casi siempre el déficit es lo común entre personas, empresas, familias, gobiernos y mundo. Las promesas hechas al calor del típico “ahora sí va la nuestra” se ven reducidas a intentos honrados y prácticas insuficientes. No resistimos la tentación de prometer logros enormes, a pesar de saber de la imposibilidad de lograrlos. Sin embargo, nos damos un buen rato de promesas y expresiones de “ahora sí” y “chango el que se raje”.

La necia realidad nos muestra la importancia de aprender a dar el siguiente paso, desde donde estamos parados por cumplir el paso anterior, y no desde donde la imaginación calenturienta nos atrae como la miel de las flores atrapan a las abejas. La verdad de la realidad nos pregunta: ¿tienes más fuerza de voluntad hoy que ayer mismo? La respuesta honrada es “Tengo menos fuerza que ayer mismo”. Asi, la lógica nos indica empezar por responder la pregunta por el lugar en el cual estoy hoy, no ayer, no mañana: hoy. Si tenemos menos fuerza lo primero será ganar fuerza, y por eso identificar lugares, temas, avances previos… y faltantes, fallas y sobre todo las causas y razones de avances y faltantes. El tendero diría: hacer corte de caja.

Con el corte de caja en la mano, determinar cuáles recursos tengo ya ahora mismo en mi mano. Sin necesidad de préstamos o ayudas equívocas. Es el momento de traer a la mesa a esa amiga, a veces no querida por su inflexible capacidad de decir verdades, precisamente a confirmar si los recursos a mi alcance son reales o son quimeras lejanas o son posibilidades por cumplir a costa de más esfuerzo, menos divagaciones defensivas y más realismo día a día. El resultado de este esfuerzo será tengo disponible tal y tal; y es probable esto y aquello. Ambos a reserva de poner en acto nos sólo las ganas y los sueños, sino todo el tiempo y toda la fuerza, sin regateos o distracciones, por lindas que sean.

Un factor adicional, externo a las personas, los grupos y las instituciones. Se trata del ambiente. La situación macrosocial, económica y política. Suele mantenerse dentro de un centro con pocas variaciones o muy leves. Pensemos en una realidad impensada. ¿Cuáles eran los planes de una familia normal, común en Ucrania, en tiempos previos a la guerra, la cual hoy mismo a años de su inicio, no acaba y no tiene visos de acabar pronto? Se puede imaginar lo común: Niños y jóvenes ir a la escuela al siguiente año lectivo, padres continuar y mejorar en su trabajo, disponer de quizá dos semanas de vacaciones en el año y gozarlas con toda la familia, incluso con amigos. Y añada el lector algunos deseos. Y, ¿sucedió? Nada. La guerra se vino encima, el salir de su casa y viajar a otro lado seguro, clausurar colegios, trabajo y vacaciones y pensar en cómo acceder a las ayudas del gobierno y de otros países, para pasarla lo menos mal posible. De la certeza a la incertidumbre en un día.

En nuestro país no estamos ante una guerra, y sí frente a un espacio público diferente pues el gobierno mexicano necesita conseguir dinero para cumplir sus planes y promesas, los empresarios están cada día más renuentes a invertir y por tanto no quieren generar oportunidades de empleo. Además, las instituciones de seguridad están ante una situación de alta delincuencia organizada y plena de recursos tácticos y estratégicos. Y por estos hechos el gobierno debe subir la prioridad de su atención a este aspecto de la vida nacional, con renovados planes y una mayor eficacia en la solución. El bienestar de la población depende del éxito en este tema complejo y a la vez sabemos la necesaria lentitud con la cual se puede, y quizá debe, resolverse.

Así, el año será realmente feliz, más allá de sorpresas de temblores o guerras, con el avance a una sociedad más consciente de cómo y porqué vivimos así en México. Seguro el gobierno hará lo que pueda en esta tarea. Igual los ciudadanos y ciudadanos, incluso a pesar de la amenaza que representa el crimen organizado y los negocios fraudulentos. Las lluvias vendrá, el calor y el frió también según la estación del año. Los colegios recibirán a los niños y jóvenes y la universidad continuará haciendo su labor educativa de estudiantes y sociedades. La prensa, los medios electrónicos, la inteligencia artificial y el mundo cibernético nos ayudaran a mejorar si los controlamos y aprovechamos.

Así las cosas, esperemos desde ya un año 2026 en cuyo tiempo mejoraremos nuestros mundos sociales y personales. Todos podemos contribuir. Felicidades.


  • Miguel Bazdresch Parada
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