Realizar o avanzar

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Este mundo con los humanos en control de una enorme cantidad de aspectos de la vida humana en colectivos, por cierto, de variadas culturas, suscita movimientos y grupos deseosos de controlar todavía más el mundo a su alrededor a cualquier precio. Al mismo tiempo se multiplican los fracasos cuando no se respeta una intelección completa de los elementos en juego, con las diversas fuerzas y movimientos de nuestro mundo. Queremos (quieren algunos) realizar nuestros sueños y deseos del modo como hemos pensado hacerlo y al mismo tiempo la práctica nos avisa de ciertos elementos y situaciones resistentes a esas novedades pues no se resolverán de fondo por dificultades ignoradas o no conocidas. A pesar del ánimo y la realización de los planes de la mejor manera, esa considerada la mejor, aparecen consecuencias importantes y a la vez los interesados no las reconocen del todo y las califican de mínimas.

En general los planes al futuro, pensados y realizados desde las autoridades o desde los conocedores de algunas disciplinas, por ejemplo, con el tema del envejecimiento creciente de la población y al mismo tiempo la disminución en número de los jóvenes, y a pesar de la importancia de las consecuencias de esas situaciones, cuesta trabajo aceptar lo inútil de ciertas medidas y ayudas. Van unos ejemplos.

Con el tiempo un mayor número de personas en edad avanzada demandan más cantidad de dinero en la pensión del Seguro Social. Esto pide más presupuesto gubernamental para atender la demanda. Si se realizara esa medida se tendrían disminuciones en los recursos dedicados a inversiones, por ejemplo, en el rubro de educación pública o en otros temas requeridos de mayor gasto público, so pena de no cumplir las metas establecidas. Y bueno, es posible pensar en un incremento de impuestos para cumplir con el nuevo presupuesto para personas mayores. La consecuencia inevitable es el incremento del descontento popular y también demandas de mayor presupuesto.

Acabamos de ser testigos de las manifestaciones de la CNTE, sindicato de maestros y educadores, todo en demanda de incremento de sueldos y de jubilaciones. Algo se les concedió, no muy entendible, y claro otros grupos de maestros inmediatamente, solicitaron también ese mismo incremento. Por otro lado, ¿podemos pensar en una mejor educación de los estudiantes de esas regiones en pugna, con base en los datos de esas concesiones? Es lógico pensarlo pues la tarea docente, ya sin preocupación de los docentes por su ingreso, podrán realizar mejor y con mayor pertinencia la práctica educativa.

Sin embargo, conviene caer en la cuenta de la ausencia de demandas por una mejor definición y compromisos con el “derecho a la educación” contemplado en la constitución y en leyes de la materia. Nada o muy poco de esta área se discutió o enriqueció.

Estamos de lleno en cambios graves y fuertes en el terreno de las tecnologías creadas para apoyar, entre otras muchas cosas, la tarea educacional. En este tema se siguen repitiendo los mismos lugares comunes, cuando la realidad pide a gritos modificaciones fuertes. Claro que es un tema con muchas puntas, espinoso y difícil. Sin embargo, ¿por qué la autoridad se ha tardado años en revisar, estudiar, comprender y resolver los retos de la tecnología digital? Tenemos al menos treinta años con esa tecnología. Y hoy aún no se han atendido sino aquello que podemos llamar minucias.

Hoy es posible distinguir tecnología en general, de tecnología creada para ayudar al “acto educativo” de los estudiantes. Y sabemos cómo preparar a los maestros para usar y apoyar su tarea de suscitar aprendizajes en los estudiantes, y distinguirla de tecnología de apoyo en temas instruccionales. Y, conviene reconocer la respuesta a la pregunta: ¿Quién demanda estos avances?

Hoy no estar al día en los aportes de la tecnología digital (ojo: no sólo de la inteligencia artificial) produce retrasos en nuestros alcances y logros de metas con mayor calidad. Otro ingrediente clave es el trabajo (empresarial, de pequeño comercio, educativo, médico o constructor…) en equipo, en colaboración. Hace lo menos treinta años, se ha divulgado la filosofía de la complejidad. Se trata de caer en cuenta de la multiplicidad de elementos distintos que convergen en las tareas humanas en esta tierra tan mal tratada. Desde los años treinta del siglo pasado se concibió la planeación cómo forma de pensar para asegurar el logro de objetivos, no por la suerte o por las equivocaciones de otros. Hoy sabemos muy bien cómo la planeación puede atender de manera simultánea las complejidades de la realidad, en lugar de seguir un línea “recta” en la cual a cada paso se trata de despejar un aspecto, con la esperanza de llegar al final y ahí reunir todas las respuestas parciales. La complejidad del mundo está en casi cualquier objetivo que nos planteemos para conseguir o realizar.

Ejemplos en medicina, ingeniería, psicología y educación, nos advierten de la facilidad técnica para reunir en un lugar al empresario, al experto, al contratista, al jefe de los obreros, al contador y al experto en planeación colectiva. No en vivo sino con apoyo de sistemas tecnológicos con los cuales ese equipo puede reunirse en la distancia y resolver de conjunto, y no uno a uno, la planeación y la auditoría y necesarias para hacer el trabajo. Por cierto, seguimos en educación dando materia por materia y, la verdad, aburriendo al personal.

Lo multidisciplinar, la transdisciplina y la criticidad son hoy tres elementos, ya con su historia, integrables con ayuda de la tecnología digital, si se quiere con la inteligencia artificial o con otra inteligencia, y facilitar la educación basada en el pensamiento crítico y la pedagogía transformacional centrada en finas. Los ahora felices, aun breves, ejemplos de aplicación de procesos complejos y pedagogías grupales en los procesos de aprendizaje permiten insistir en la importancia de dedicar tiempos, esfuerzos, estudios y mucho trabajo a la realización de procesos educativos, de planeación, de evaluación, de creación y de enseñanza – aprendizaje. Mirar el mundo de una cosa en una cosa a la vez es bueno. Y es más bueno mirar el conjunto de “cosas tejidas entre sí” que le dan vida a los problemas, a las soluciones de la naturaleza y a los ejemplos de aplicación logrados hasta ahora. Reunir es avanzar.


  • Miguel Bazdresch Parada
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