Futbol, sin duda “el” juego universal si alguno en nuestros días. Un gran deporte, con millones de adeptos, y millones de dineros en juego. Es el deporte con más aficionados en el mudo es el negocio deportivo con más cantidades de dinero en juego y es sin duda una distracción más numerosa del mundo. Ningun otro deporte concita a los millones de espectadores enamorados del juego. Millones de las diferentes monedas se ponen en la mesa todas las semanas, desde un polo a otro del mundo.
Deporte, diversión. Deporte negocio millonario. Deporte pasión de miles de aficionados. Y ¿Nos enseña algo? ¿aprendemos algo al jugarlo o al verlo o al estar atento al suceso? Ser futbolista no es propiamente una profesión, nAhí la o obstante un jugador respetable ha de saber aprender de sus jugadas, de sus posibles modos de ganar, de sus modos de superar al contrario… un futbolista es un aprendiz permanente, de cómo hacer con la pelota para superar al contrario, quien seguramente sabe la realidad del contrario, quien sabe lo mismo o más. Además, no es un juego individual, uno contra uno, como en el box o en el ajedrez. El futbol es deporte de conjunto. Si el conjunto no funciona como un equipo en el cual cada quien cumple con la tarea asignada, será un equipo perdedor.
Y, sin embargo, los mejores equipos tienen, con frecuencia, a los mejores jugadores individuales. En eso el futbol es como en todo equipo, de lo que sea. Unos alpinistas. Un grupo de veleristas. No se diga un equipo de beisbol.
Por eso el futbol nos enseña que independiente de mi saber, si no tengo a un compañero, o varios, con quienes compartir la pasión y con quien complementar las acciones necesarias para el éxito en el deporte. Los goleadores tienen uno o dos pasadores, quien les ponen de modo la pelota para enviarla a las redes. Ahí la clave de los triunfos. De ahí, el contrario no cuida al goleador sino al pasador. Si el goleador no tiene balones a modo no meterá gol.
Por eso la política, por ejemplo, no se juega con el presidente o el rey o el dictador. Se juega en equipo, con algunos quienes “ponen la pelota” para ser pateada al marco, y lograr el gol.
La política de nuestro país, parece jugarse con personajes solos. El uno, la una parece el mago o la maga capaz de adivinar todo, de juzgar bien todo, de hacer las movidas de escritorio inaplazables. Si atrás de la presidenta de este país mexicano no tendríamos las soluciones hasta ahora puestas en práctica para entrarle a la problemática país hoy existente. ¿Buenas o malas? No importa son las que hay. Son las que se han pensado y en las que creen después de revisar, analizar y poner a prueba. Sin embargo, la política se parece al futbol, pero no es igual. Por eso lo que sirve para meter goles, no siempre sirve para resolver las situaciones nacionales, esas que solo la presidenta puede resolver.
Por eso vimos y oímos a la presidenta hacer elogios, análisis, citar hechos pasados y otras bien diseñadas vueltas defender con la soberanía a quien el otro país solicitó los enviarán para juzgarlos pues ya tenían un expediente gordo con las travesuras de los políticos nombrados. Apostó a lo abstracto e inatacable. Y, al ratito, tuvo que ordenar se les citara ante los fiscales pues le hicieron ver que la soberanía no tenía nada que ver con la solicitud de otro país. Se trataba de ventas y contrabandos de materiales prohibidos por super dañinos a la salud de las personas. Y además, se compran y venden con dinero oscuro, ese que no se ve, no existe pero compra lo que quiera el poseedor. Ni modo: freno y reversa.
De ahí lo bonito de aprender del futbol. El equipo puede tener al goleador y tener sus goles… y debe tener un defensor con sabiduría y piernas durísimas para evitar goles del contrario en la portería propia. Goleador y defensor. No basta quien sepa poner la pelota en la cabeza del delantero y quien sepa como meter la pierna en la del contrario que avanza. Es necesario el goleador y el defensor natos. Alguno de los dos le faltó a la presidenta al tirarse a matar con la espada de la soberanía, fuerte pero lejana del intruso… y así tuvo que mandar traer a los malos para al menos hacer como si de verdad se creyera lo de su colega habitante de las colinas de Washington.
La figura sirve muy bien para lucirla todos los días si hace falta. La mirada sirve para desentrañar el fondo de la jugada del contrario, y el pensar “mal” sirve para identificar la jugada real del contrario, aunque parezca de rutina.
Bien, esperemos que nuestros mexicanos ganen sus tres partidos de primera vuelta y estén en armonía goleador y pasador. Igual deseo para nuestra presidenta para que no le vuelva a ganar la CNTE o el presidente de allende la frontera norte. El país necesita triunfos.