Europa en son de guerra

  • Columna invitada
  • Miguel Carmena Laredo

Ciudad de México /

El miércoles, 3 de febrero de este año, el Parlamento Europeo dio a conocer los datos de la encuesta del eurobarómetro: el 72% de los encuestados expresa una preocupación por las guerras activas en las fronteras de la Unión Europea, y lo sorprendente es que esa preocupación se da en todos los estados miembros, ya no sólo en los países nórdicos o en los países del Este.

Desde la invasión rusa de Ucrania, algunos países como Alemania, Polonia, Francia, Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia han incrementado su gasto militar. Alemania está reconvirtiendo industrias para fabricar armamento, parte para la exportación, pero también para la defensa del propio país. Portugal acaba de botar el primer portadrones, un nuevo tipo de barco nacido para un nuevo tipo de combate, precisamente a partir de la experiencia de la guerra en Ucrania. Hay un esfuerzo de modernización de los ejércitos y de actualización de la defensa territorial. La OTAN ha desplegado un verdadero contingente militar en los países del Este de Europa, y países tradicionalmente neutrales como Suecia y Finlandia, se han acercado o unido a la OTAN. Se multiplican los ejercicios militares conjuntos. Europa está tomándose muy en serio la defensa de sus poblaciones y territorios ante un enemigo con nombres y apellidos que antes no se percibía como tal: Rusia.

La economía de defensa ha crecido significativamente con un aumento de producción de armamento que ha supuesto sustanciosos contratos para empresas militares y un aumento del PIB dedicado a la defensa, aunque la pretensión de llegar al 5% no se alcanza todavía en la OTAN. El más alto es Polonia con un 4.8%. Mientras Rusia dedica el 7.1% al gasto militar. De todas formas, salvo el caso de España, que se piensa a sí misma como un escenario lejano, la tendencia en Europa es el aumento de este rubro en los presupuestos de los estados.

En Francia y Alemania en mayor medida, y en otros países con menor intensidad, se comienzan a oír discursos sobre escenarios de guerra. Así, el 18 de noviembre de 2025, el General Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor de la Defensa en Francia, pronunció un discurso muy fuerte dirigido al Congreso de alcaldes de Francia; un discurso que, por su contenido, hace algunos años habría resultado escandaloso, pero ahora se ha recibido como una seria advertencia no exenta de realismo. Entre otros temas, habla de cómo Rusia se está preparando para una confrontación contra Europa en 2030. Es un discurso con afirmaciones que producen escalofríos, como la de que los alcaldes franceses deben estar dispuestos al sufrimiento para proteger lo que somos. Dice textualmente: “si nuestro país flaquea, porque no está dispuesto a perder a sus hijos -hay que decir las cosas como son- o a sufrir económicamente porque las prioridades se centren en la producción de defensa; si no estamos preparados para ello, entonces estamos en peligro”.

Hay países que están reintroduciendo el servicio militar obligatorio. Croacia comenzará con un entrenamiento básico obligatorio desde 2026. Letonia volvió a implantar el servicio militar obligatorio en 2023. Lituania lo restableció en 2015 tras suspenderlo años antes. Suecia lo reactivó en 2018. Serbia aprobó planes para reinstaurarla a partir de 2026. Hay otros países donde se sigue debatiendo, como Alemania, que está decidida a retomar el servicio militar obligatorio si faltan voluntarios, Francia, Polonia, que presenta unas encuestas de población muy favorables a la medida, y Bélgica. Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Finlandia y Grecia ya lo tenían en diversos modos.

Algunos analistas consideran que estamos ya en una guerra híbrida. Las fuerzas rusas están actuando con ataques cibernéticos o con incursiones de aviones de combate o de drones. En Lituania es habitual ver drones que sobrevuelan los sistemas de defensa antiaérea o las posiciones de la brigada Panzer alemana estacionada allí. También, recientemente, Polonia y Bélgica han sufrido varios incidentes con drones que entraban en su espacio aéreo y afectaban a infraestructuras y servicios. Por ello, el martes, 10 de febrero, la Comisión Europea anunció la puesta en marcha de un escudo antidrones.

De todas formas, se sigue apostando por la diplomacia. Quizás no estamos ante una preparación total para la guerra, pero sí alistándose para reaccionar ante un horizonte geopolítico muy inestable. Vivimos la transición de una era de seguridad a un momento de precaución y desconfianza fundada. “Si vis pacem, para bellum”: “si quieres la paz, prepara la guerra”.


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