Ni duda cabe. Este día marcará inicio una nueva etapa del transporte público para el área metropolitana de Guadalajara. Difícil pensar que no habrá un periodo de adaptación a una modalidad innovadora en el servicio, sobre todo cuando se tienen identificados plenamente aspectos de obra física que faltará ir construyendo sobre la marcha, pero el gran paso ya fue dado. No será tan sencillo que se dé un cambio a tal punto radical para muchos usuarios, aunque, como ha sucedido en los reordenamientos de rutas o en el macro bus de la Calzada Independencia y desde luego en las tres líneas del tren ligero, los beneficios se irán viendo a corto plazo y esto significará incluso la modificación de hábitos, por la rapidez y la eficacia de un sistema que la capital jalisciense ya se merecía desde hace mucho tiempo. Bueno, también, que el gobierno de Enrique Alfaro haya hecho propios y dé realización y continuidad a proyectos que se gestaron en la pasada administración estatal de Jorge Aristoteles. Los problemas no los marcan cambios de sexenio sino el propósito de ir aplicando las soluciones razonables correspondientes. Y esto habla bien de que los intereses prioritarios son los que prevalecen.
Así, hoy, los ciudadanos de al menos más de un centenar de colonias conurbadas tendrán a disposición el servicio más eficiente posible dentro de un parámetro de una inversión que resulta cuantiosa pero mucho más realizable que la del sistema del tren. Y es que el denominado oficialmente “Mi Macro Periférico” constará nada menos que de 41.5 kilómetros de longitud con 42 estaciones, lo que lo convierte en el primero en su tipo en el país. Hay que recordar que la ciudad de México cuenta con siete rutas de este transporte y que la más larga y originalmente construida en las gestiones de AMLO y Ebrard, es la de extremo a extremo de Insurgentes, unos 28 kilómetros. De manera que también se cuenta con el orgullo de poner en marcha el sistema BRT (Bus Rapid Transit, por sus siglas internacionales), más extenso de la nación y seguramente entre los mayores del mundo, ya que cobra arraigo por su versatilidad y economía de funcionamiento en muchas ciudades medianas e importantes en todos los continentes.
Este, también, podría ser el inicio de un cambio de mentalidad en las necesidades de transporte urbano, particularmente por el hecho de que la movilidad se ha complicado tanto por la sobresaturación de automóviles y vehículos motores. Desde décadas hemos tenido los habitantes de la metrópoli la mejor de las excusas para no dejar el auto en casa, la primera el hecho hasta ahora no fácil de refutar de que no contamos con un transporte integral, eficiente, seguro, cómodo y moderno. De ahí el gran paso que se está dando, ya que tener un medio masivo más al alcance, interconectado con rutas alimentadoras y con el tren ligero, bien podría ser más que un buen motivo para empezar a movilizar a la población de una manera diferente. En otras palabras, “bajarse” del coche ya no será tan complicado para miles que hasta ahora no contaban con alternativas para ir de un lado a otro. Simplemente el Macro Periférico, o “peribus” como le apodan algunos, cuenta con una capacidad para mover nada menos que 300 mil pasajeros al día.
En esta fase, nuestro nuevo transporte, adolecerá de algunas acciones complementarias que habrán de irse implementando paulatinamente y que no se puede negar tienen en algún sentido carácter urgente pero que era indispensable que empezara a operar. Por ejemplo, será necesario evitar en lo posible que se causen congestionamientos mayores en los carriles de circulación libre, lo que torna indispensable la obtención de recursos (¿federales?) e ir avanzando en las vías laterales y, hacia el futuro, obras como pasos a desnivel faltantes en cruceros complicados e inclusive algunas medidas en las que ya se debe ir pensando por la vías reglamentaria, como el uso excesivo del periférico por los transportes de carga pesada que no tienen al parecer restricciones reales de horarios ni de carriles.
La historia del periférico se remonta ya a cinco décadas aproximadamente en épocas de Don Francisco Medina Ascencio y casi en todas las administraciones se ha ido avanzando en alguna forma. Este día, sin embargo, tocó un paso definitivo con la puesta en servicio del nuevo transporte que vinculará a la ciudad en su conjunto, a los segmentos de población y actividad hacia dentro y hacia fuera del periférico, lo que unirá más a sus moradores y abrirá una nueva era en el transporte urbano tapatío.
Miguel Zárate Hernández
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