Democracia en la ruptura

Monterrey /

Dahl considera que, a mayor cercanía en los proyectos de gobierno y oposición, existen más posibilidades de transitar hacia un régimen democrático. Pero, en un escenario de quiebre ideológico, esto solo es posible si existe un alto costo para el gobierno si opta por reprimir a la oposición; por ejemplo, pérdida de gobernabilidad o sanciones internacionales. Si bien nos encontramos en una normalidad democrática, las palabras de Dahl resuenan al pensar en las posibilidades de una involución en los hitos alcanzados.

El asunto de los libros de texto evidencia el quiebre ideológico en el que nos encontramos como país. Incluso la narrativa presidencial está en un alto porcentaje dedicada a evidenciar dicha ruptura. Ante ello, para que el Gobierno doblegue sus ímpetus de intervenir el proceso electoral, deberá existir la capacidad de otras instancias para cobrarle factura si llegara a hacerlo.

Las marchas que hace meses realizaron algunos grupos a los que se sumaron ciudadanos en general con la idea de “defender al INE” son un buen ejemplo de cómo se generan esos costos por erosionar la democracia. Sin embargo, quedaron lejos en el tiempo, y la participación electoral en los comicios estatales de este año permite ver que la movilización en las calles no se reflejó en una presencia en las urnas. Así que sería riesgoso recargar en la ciudadanía en general la capacidad de mantener al Gobierno fuera de la contienda. Huelga decir que hay una estructura institucional dedicada a ello, sin embargo, tanto instancias administrativas como jurisdiccionales llevan meses inmersas en una agotadora lucha por hacerse valer.

En un asunto tan delicado como la censura en los medios de comunicación, en algunos países han optado por ser los propios medios, integrados en clubes o cámaras, los que guíen su actuar. Que sea la presión de los pares la que lleve a observar códigos de conducta autoimpuestos.

Creo que nos queda apostar por ese camino y buscar que sean las propias corcholatas quienes fortalezcan el ánimo democrático, después de todo, está en el interés de quien elijan que cuente con el respaldo popular manifiesto e indiscutible que brindan las urnas.

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