Mi tema

Ciudad de México /

Llega octubre y escucho con frecuencia el comentario “es tu tema”. Se refieren al aniversario del reconocimiento al sufragio femenino en México. ¿En qué momento un determinado tópico se convierte en “el tema” de una persona? Supongo que es el punto en el que convergen los conocimientos sobre el asunto, con la pasión para abordarlo pero, sobre todo, con una ambivalencia entre objeto de estudio, causa y bandera. Y sí, todo eso es el sufragio femenino en mi vida. Lo asumo como mi tema con sentimientos encontrados. Por un lado, por supuesto, me enorgullece que diversas instituciones públicas y privadas consideren que sé lo suficiente de ese asunto como para invitarme a compartir al respecto con públicos académicos, estudiantiles o con la ciudadanía. Es una llamita que lo mismo me alumbra que me consume.

Me ilumina para encontrar el camino por recorrer: ante las encrucijadas hay que preguntarse por aquello que las instancias jurisdiccionales han nombrado como “el fin útil y material de la paridad” consistente en llevar cada vez a más mujeres a los cargos de toma de decisiones. Sin dudar hay que optar por todo lo que nos acerque a este objetivo. Me inflama porque me motiva a seguir trabajando. Me calienta porque he tenido la dicha de ver los logros de este movimiento.

Pero también me consume, porque es una postura complicada y rara vez bienvenida. Porque veo las miradas cómplices que se cruzan a mi alrededor cuando alguien expresa un comentario misógino y todos intuyen que le recetaré al infame alguna perorata. Porque me agota que todo el tiempo haya gente preguntando: ¿Por qué deberían llegar más mujeres? ¿Para qué quieren el poder? ¿Por cuánto tiempo más habrá que tolerar que reivindiquen la mitad de todo? Como si no fuéramos la mitad de la población. Es una llama que enciende también mi enojo cuando, por ejemplo, algunas mujeres políticas se atreven a decir que ellas no llegaron por la paridad, como si el máximo logro de una reivindicación de siglos fuera a resultar en una mancha en su expediente.

Me gusta pensar que más que 70 años de voto femenino, conmemoramos décadas de lucha que nos llevaron hasta allí; ése es mi tema.


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