Ken ('pompó') Salazar

Monterrey /
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La relación bilateral México-Estados Unidos es de una complejidad enorme. Primeramente, porque compartimos una frontera muy extensa, casi 3 mil kilómetros, que no son, ni por asomo, un trazo limpio en la geografía. A ello se suma la asimetría que es, de entrada, de carácter económico, pero que incluye también la diversa raigambre ideológica de sus mandatarios, así como la diferencia en el perfil de votantes que tiene a sus partidos en el poder y desde cuándo.

A este entramado lo cubre un manto que, por compartido, está siempre sujeto a que se jale más de un lado descubriendo el otro. Me refiero, por supuesto, al problema del narcotráfico y su enorme capacidad de corromper. Corromper, ciertamente, a las juventudes, coartando su desarrollo; pero sin duda también a los gobiernos de todos los órdenes en ambos países, a los cuales logra permear ofreciendo dinero o sembrando violencia.

Recientemente, Estados Unidos jaló fuerte la cobija hacia sí al señalar a 10 funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, como vinculados al narco y solicitarle a México su detención con fines de extradición. Nuestro Gobierno ha procesado con inmensa lentitud esta petición, argumentando que no se han exhibido las pruebas suficientes. Pero recuperar la cobija exige más que eso, de allí que se resucite un diferendo respecto de quién y cómo realizó el operativo para extraer de territorio nacional al líder del cártel de Sinaloa, Mayo Zambada. Mientras que el embajador de Estados Unidos ante México en el momento del incidente, Ken Salazar, aseguró en su momento y reiteró apenas ayer, que su país nada tuvo que ver en ello, el actuar del FBI al exhibir la avioneta en la que se realizó el traslado y brindar información en ese sentido al periodista Luis Chaparro, parece decir otra cosa. Esto se convierte en un asidero fundamental para que la presidenta Sheinbaum pida cuentas al exembajador y, con ello, equilibre el marcador de la desigual relación. No importa si Ken sabe o no ken pompó la avioneta, lo que importa es calificar de mentirosos a quienes vinculan con el narco a un gobernador de su partido. Como todo en esta relación, el asunto se va a complicar.


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