Entre 1861 y 1894, un indígena nahua de Cuetzalan ocupó un lugar destacado en la historia poblana, especialmente en la batalla del 5 de Mayo de 1862 contra los invasores franceses y sus aliados conservadores, éstos por los que Ignacio Zaragoza expresaría poco después del triunfo: “¡Qué bueno sería quemar a Puebla…!”
Francisco Agustín Dieguillo. Un liberal Cuetzalteco, libro de Guy P. C. Thompson —Secretaría de Cultura de Puebla, 1995— cuenta la historia de ese hombre que mostró, hasta el último día de su vida, su afán de lucha.
Aun cuando Thompson considera que Pala —como se le conocía— Agustín fue aprovechado por una “camarilla de líderes que” desde le intervención norteamericana “había conseguido dominar paulatinamente la política de la Sierra”, su “hoja de servicio” muestra que su lucha no tuvo desperdicio: además del 62, se mantuvo en resistencia contra los invasores franceses después, y fue decisiva su participación en la derrota y expulsión de los galos en el 67 en la Angelópolis; posteriormente se mantuvo en rebelión hasta apoyar el plan de Díaz que lo llevó a la presidencia.
El libro de Thompson —que debería ser reeditado ya— no tiene desperdicio, sobre todo para releer en estos días de conmemoración de 164 años de la batalla zaragozana.
Otro protagonista digno de recordación es el militar Antonio Carvajal Fernández, originario de San Pablo Apetatitlán, Tlaxcala, quien con un ejército de 850 hombres, tlaxcaltecas y zacapoaxtlas, derrotó a los conservadores al mando de Leonardo Márquez el 4 de mayo de 1862, en Atlixco, por lo que una imagen suya está en el sitio de la plaza del municipio y una escuela lleva su nombre.
También es indispensable reimprimir lo escrito sobre él, en 1962, por Crisanto Cuellar Abaroa.
Indígena sin duda, al frente de indígenas, Antonio Carvajal es recordado —a veces— en Atlixco, y, tengo la impresión, Pala Agustín no suele ser muy recordado, incluso en su natal Cuetzalan. Zaragoza triunfó, pero sin esos respaldos de los naturales de la tierra tlaxcalteca y poblana, otra historia estaríamos contado.