Esto sí sucedió: Canoa 1968

  • Férrea Memoria
  • Moisés Ramos Rodríguez

Puebla /
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Una de las más impactantes películas que se han filmado en la antigua Ciudad de los Ángeles es Canoa, memoria de un hecho vergonzoso, de 1975, dirigida por Felipe Cazals. Recreación casi documental, sin música de fondo, de la masacre del 14-15 de septiembre de 1968 en San Miguel Canoa, junta auxiliar de la capital poblana; tiene como escenarios ésta, Santa Rita Tlahuapan y el propio pueblo que da nombre al filme.

En la cinta podemos ver el Edifico Carolino de la BUAP, los ahora desaparecidos Nevados Hermilo y otros sitios, pero debido a lo reciente de los hechos y las repercusiones que tuvieron nacional e internacionalmente, Cazals rodó las escenas que correspondían a la junta auxiliar poblana, en Tlahuapan donde, entre su carácter que fue calificado de autoritario como director, la lluvia, los extras y la violencia misma de las escenas, casi se le fue de las manos la filmación, pero la logró.

Hubo cuatro muertos, heridos—incluidos algunos pobladores—, y unos detenidos que pronto fueron liberados. En la Angelópolis, la cinta fue proyectada en 1976 durante cuatro semanas en el Cine Variedades; en la capital del país, desde 1975, por su estreno y hasta el año siguiente, fue un éxito. Enrique Lucero es el cura sobre el que, en gran medida, Cazals pone el dedo acusador.

La última escena del filme sí fue hecha en Canoa: con un equipo básico, Cazals tomó la escena de la fiesta de San Miguel, frente al templo al que, se dice en un libro de Guillermina Maney, el guion de la cinta, de Tomás Pérez Turrent y la película, quisieron pernoctar los trabajadores asesinados y/o mutilados.

En un periódico local se afirmó el 15 de septiembre del 68: “Trataron de izar una bandera rojo y negro (sic) y fue la consecuencia.”

Tanto en el libro, como en el guion y en la cinta que ahora cumple 50 años de haber sido proyectada, con 120 copias en igual número de salas del país, un récord para la época, y aún hoy, cuando el cine nacional recibe poca atención frente al estadunidense.

“Esto sí sucedió”. Así inicia la película de Felipe Cazals. Uno de sus propósitos es que no volviera a suceder un hecho como aquel.


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