La única certeza que tenemos al vivir en este planeta, es que vamos a morir. La única permanencia en la Tierra es la de la impermanencia, y la certidumbre es la incertidumbre.
Por ello no es casual que, en México, desde la época precolombina hasta hoy —como en la mayoría de las culturas del mundo, si no es que en todas— tenemos consciencia de que, tarde o temprano, falleceremos, muestro cuerpo dejará de funcionar y, de acuerdo con las creencias de cada cual, habrá una vida futura, tal vez eterna, reencarnar, o que cuanto hubo aquí, en la tercera dimensión, es todo, y no hay más.
Es sabido también que las conmemoraciones de los fallecidos, que inician hoy o mañana, de acuerdo con la región, actualmente son, en el país, una mezcla de cristianismo y algo de la cosmovisión de los, por lo menos, 68 pueblos originarios de lo que hoy llamamos México. Y esas naciones, de origen milenario, en esencia conservan su cosmovisión, por más que utilicen elementos católicos o europeos.
Hoy se ha popularizado el desfile, sobre todo con imágenes monumentales que, supuestamente muestran a personajes relacionados con la conmemoración de la vida de los difuntos. Así, se ha priorizado a la Catrina como figura central de esa marcha, la cual tiene su origen en José Guadalupe Posadas desde el siglo XIX, y fue rescatada por Diego Rivera en su mural de 1947 Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.
Ahí, la figura representa a la muerte, toma de la mano al niño Diego y, detrás de ellos está el símbolo del ying yang: la vida y la muerte, lo claro y lo obscuro: la impermanencia como permanencia.
El desfile monumental de calaveras que hemos visto y veremos, nació hace once años con una película del 007, y un año después, se hizo “realidad” y oficial, en Ciudad de México. Pero la vida y la muerte, son más que una marcha, que se expande cada año más monumental.
Catrineras el festival en la exhacienda de Chautla, por ejemplo, ha sido un éxito; inició el 9 de este mes y concluirá el 2 noviembre: hay desfiles, se cuentan leyendas en el hotel del sitio y los visitantes llegan por cientos.