El domingo pasado, los católicos llevaron las imágenes del niño Dios al templo, el día de las velas, de las candelas, de la Candelaria, de la luz. Doña Petra Rodríguez Silvia hubiera cumplido en esta celebración 102 años.
El mismo día domingo, y se repitió ayer, los campesinos, que habían elegido desde la cosecha pasada sus mejores semillas, las llevaron a bendecir al templo, preparándolas para la siembra, el próximo mes, cuando inicie el año agrícola.
Así sucedió en poblaciones que, aparentemente urbanas, aún son agrícolas en la antigua Ciudad de los Ángeles, como San Miguel Canoa cuando, a pesar del cambio climático, en marzo 12 inicia la temporada de siembras, y la petición de buen clima para que haya una cosecha buena y abundante.
Para los católicos también principian los preparativos para la Semana Santa, la cual se establece de acuerdo al calendario lunar, es decir el antiguo calendario agrícola: de las lunas nuevas y llenas, por lo que la celebración no tiene una fecha fija.
Mientras tanto, muy al poniente de México, en Asia, iniciará este mismo febrero el año nuevo que, de acuerdo al calendario chino, corresponde al caballo de fuego.
En la Angelópolis existe un templo, el de Nuestra Señora de la Candelaria y de Guadalupe en el barrio de Xonaca, cuyo nombre completo era Xonacatepec, el sitio donde abundan las cebollas, barrio fundado por tlaxcaltecas en 1618, quienes edificaron una capilla que, hasta 1640, estuvo al cuidado de los franciscanos, cuando Juan de Palafox secularizó los curatos.
La virgen de la Candelaria, venerada ahí no es otra que María, quien al tener Jesús 40 días de nacido, lo presentó en el templo, donde ella se purificó, origen de la fiesta de las candelas, de las velas, de las luces que guían por el mejor camino al devoto. Las figuras de los bebés presentados en el Nacimiento de navidad, son llevada este día por “padres” y compadres, para que éstos se lo lleven un año a su casa.
Los desgranadores de mazorcas sacaron estos días sus relucientes semillas que, bendecidas, aguardan el momento de ser sembradas para que continúa el ciclo de la vida.