El dilema de la representación legislativa

Tamaulipas /

Actualmente, la Cámara de Diputaciones se integra por 500 legisladores: 200 electos por representación proporcional y 300 por el principio de mayoría relativa, uno por cada distrito uninominal, modelo que desde 1977 abrió paso a la pluralidad política.

Además, desde 1996, ningún partido puede contar con un porcentaje de curules que exceda en más de ocho puntos porcentuales su votación nacional, exceptuando el porcentaje que emane solo de diputaciones de mayoría relativa. Se trata de un diseño mixto que permite corregir la sobrerrepresentación y evita que una sola fuerza política cuente con la mayoría calificada requerida para reformar la Constitución.

No obstante, en los últimos diez años se ha documentado un fenómeno que ha erosionado el principio de representación: el chapulineo legislativo practicado por legisladores de todas las fuerzas políticas. Este cambio sistemático de bancada es legal, pero altera la correlación de fuerzas emanada de las urnas y permite construir mayorías artificiales.

Además, en el SUP-REC-3505/2024 donde se interpreta literalmente el artículo 54, se evidenció el mecanismo para la evasión del límite de la sobrerrepresentación; una estrategia legal que desvirtúa el principio de la representación política.

Si se busca corregir la sobrerrepresentación, existen precedentes jurisdiccionales que apuntan al diseño de sistemas electorales capaces de integrar legislaturas con menor distorsión entre votos y curules. Algunos se recogen en la iniciativa ciudadana para la reforma electoral, en la que se señala que, sin candados, las coaliciones pueden maximizar escaños mediante la postulación estratégica en partidos pequeños y el traslado posterior de curules al partido dominante, generando diferenciales respecto de la votación.

Además, para frenar la construcción de mayorías que surgen del registro cruzado de candidaturas de mayoría relativa y de posteriores reacomodos de bancada, se propone modificar el método de ajuste aplicable a las coaliciones para asegurar la representatividad de los partidos políticos, la pluralidad en la conformación del órgano legislativo y evitar la excesiva sobrerrepresentación, mediante la aplicación del límite de 300 diputaciones por ambos principios cuando un partido haya competido en coalición en más del 50% de los distritos, y estableciendo que ningún partido o coalición pueda exceder en más de un punto su porcentaje de votación total.

Por su parte, Morena está enfocado en otra propuesta, similar a la que PAN y PRI defendieron cuando gobernaban: una disminución del número de plurinominales, dada su baja legitimidad, la cual apunta en sentido contrario al de la corrección de la sobrerrepresentación, ya que los plurinominales representan el único mecanismo actual que permite corregirla.

Ambas son posturas que se han convertido en posiciones coyunturales. Por ello, cabe considerar una intermedia para reducir la sobrerrepresentación y, al mismo tiempo, fortalecer la legitimidad democrática de los plurinominales: conservar estas curules, pero elegirlas mediante listas abiertas, de modo que la ciudadanía pueda votar directamente por la candidatura de su preferencia, propuesta que abona a la resolución del dilema de la representación legislativa.


  • Nohemí Argüello Sosa
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