La última fila de la democracia

Tamaulipas /

La reciente reforma electoral que redujo el tamaño de los ayuntamientos y que, a partir de 2027, desaparecerá las segundas sindicaturas y varias regidurías en los cabildos, dando paso a cabildos más compactos y de más bajo costo. En Tamaulipas, serán las regidurías 11, 12, 13, 14 y 15 son las que se eliminarán. Por lo que, más allá de analizar lo administrativo, surgen cuestionamientos como ¿Quiénes ocupaban los espacios que hoy desaparecen?

Los datos de las elecciones de 2024 señalan que, de las 98 fórmulas registradas por acciones afirmativas en favor de personas con discapacidad, jóvenes, de la diversidad sexual, adultas mayores, entre otras, más del 21 por ciento fueron ubicadas en esas posiciones suprimidas por la reforma. Además, todas las fuerzas políticas, en últimos lugares, tienen más postulaciones de personas de la diversidad sexual que de otros grupos.

En la coalición “Fuerza y Corazón por Tamaulipas” (PAN-PRI), cuatro de las ocho candidaturas afirmativas ubicadas en esos espacios correspondieron a personas LGBTIQ+, dos a personas con discapacidad, una a jóvenes y una a personas mayores. En la coalición “Sigamos Haciendo Historia en Tamaulipas” (PT-PVEM-Morena), fueron tres de seis, dos adultas mayores y una jóven; mientras que, en Movimiento Ciudadano, cuatro de siete son de la diversidad sexual, dos jóvenes y una adulta mayor.

Por lo que, las personas de la diversidad sexual representaron el 50 por ciento de las candidaturas afirmativas relegadas a los últimos lugares en las dos principales coaliciones y el 57 por ciento en Movimiento Ciudadano.

La coincidencia no implica acuerdos, sino evidencia una elección atravesada por ideologías, discursos y estrategias partidistas inmersas en una cultura política que no incluye como asegura que lo hace.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la igualdad y la no discriminación exigen la implementación de medidas capaces de revertir las desigualdades históricas que han excluido a diversos sectores de la sociedad. Por ello, las acciones afirmativas deben trascender la mera postulación de candidaturas y traducirse en mecanismos que aseguren una participación auténtica y una representación efectiva de esos grupos en los órganos de poder y decisión.

Si bien, la reforma no eliminó las acciones afirmativas ni releva a los partidos de cumplirlas, si destapó este patrón en la postulación de candidaturas en lugares con pocas posibilidades de ser electas.

Aun cuando los partidos políticos atendieron las disposiciones del Reglamento de Paridad y Acciones Afirmativas del Instituto Electoral de Tamaulipas, al incorporar en sus postulaciones a personas jóvenes, adultas mayores, con discapacidad y de la diversidad sexual, entre otros grupos vulnerables, eso no agota el objetivo democrático.

La verdadera medida del éxito de estas acciones afirmativas no radica en el registro de candidaturas, sino en su capacidad para garantizar condiciones reales de competencia y acceso al poder público. Porque la igualdad formal es apenas el punto de partida; la igualdad sustantiva es la meta, pero no se alcanzará mientras las candidaturas emanadas de acciones afirmativas estén en la última fila de la democracia.


  • Nohemí Argüello Sosa
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