¡Tamaulipas y Tamatán viven!

Ciudad de México /

La semana pasada, una vez más, maestros de Tamatán se reunieron en la Plaza Lauro Aguirre que alberga los nombres de sus egresados, con el fin de dar mantenimiento al lugar que simboliza sus vivencias y la hermandad formada durante sus años de adolescencia y juventud.

Una fraternidad refrendada en cada una de las reuniones mensuales como las de la generación de 1964, a la que acuden los maestros que viven en Victoria como Juan Argüello Juárez, Héctor Moya Ramírez, Gilberto Lumbreras Mascorro, Héctor Nájera Fernández, Alejandro Ramírez Medina, Ricardo Hernández, Abelardo Castillo Bautista y el recuerdo de sus amigos Reyitos Grimaldo Mata, Ernesto Martínez y Fernando Zúñiga Estrada.

En la investigación doctoral de Yesenia Flores se describen anécdotas que explican esta hermandad e identidad tamatanera, como lo ocurrido el 11 de noviembre de 1968, a un mes de la matanza del 2 de octubre, cuando se llevó a cabo un paro estudiantil en las normales de Tamatán, Galeana, Hecelchakán, Jalisquillo, Saucillo, Salaices, Tekax, San Marcos, Atequiza, Ayotzinapa y El Quinto, en apoyo al movimiento estudiantil de México en protesta por la amenaza

del secretario de la SEP Agustín Yáñez sobre la posible desaparición de las escuelas normales rurales.

En este contexto, los normalistas repartieron volantes en las calles de Ciudad Victoria para informar que “14 escuelas normales rurales fueron cobardemente clausuradas y que fueron aprehendidos ocho compañeros de Jalisco, Nayarit; 13 de El Quinto, Sonora; tres mujeres de Atequiza, Jalisco; uno de Perote, represalias sufridas por la reacción del mal gobierno proimperialista de México, censura al estudiantado, por libertades políticas pisoteadas por los gorilas en el poder”.

Tamatán se fundó en 1930, a partir de 1942 y hasta su cierre en 1969 fue solo para hombres, a quienes “desde que eran estudiantes, los maestros les inculcaron que estaba siendo preparados para ir a servir a las áreas rurales pobres y marginadas, hasta los lugares apartados, no donde terminaba la Patria sino donde empezaba. El maestro rural debía ser agente de cambio de la comunidad”. (Flores, 2019).

La conciencia de clase y el compromiso comunitario de los normalistas de Tamatán reafirmaron su vocación y construyeron esa identidad de grupo que los distingue.

Hoy se mantienen unidos en torno a una asociación de ex alumnos presidida, a nivel nacional, por el maestro Rogelio Muñoz Nava.

Su identidad tamatanera coincide con los principios de la Nueva Escuela Mexicana; un referente para las nuevas generaciones del magisterio.

Esa identidad y formación han permeado en varias generaciones de la familia tamatanera ampliada, independientemente de la profesión de sus integrantes.

Por eso, cada año que los egresados de la Normal Rural de Tamatán se reúnen en la Convención Nacional de la Asociación de Ex-Alumnos de la Escuela Normal Rural

“Lauro Aguirre”, sus familias los acompañan, ellas también pertenecen a Tamatán.

En eso coincidimos con la secretaria de Educación de Tamaulipas, Lucía Aimé Castillo Pastor, nieta del maestro Rigoberto Castillo Mireles quien, en la XVI Convención, se identificó y expresó: “¡Yo también soy Tamatán! ¡Gracias por ser ejemplo! ¡Larga vida, tamataneros!¡Tamaulipas y Tamatán viven!”


  • Nohemí Argüello Sosa
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