'El JEFE', Karina Milei y los rituales de las gallinas

  • Luces y sombras
  • Olga Wornat

Ciudad de México /
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-¿Qué pasa que en la residencia de Olivos desaparecen quince gallinas vivas por semana? ¿Alguien puede darme información? ¿O hay alguien que hace brujerías?

Dijo por televisión la prestigiosa y bien informada periodista Nancy Pazos. Sus interrogantes desataron una turbulencia entre políticos y brujas ligados al poder mileísta.

Se habló de santeros brasileños que llegarían a la medianoche a la residencia presidencial y en el inmenso jardín, con la compañía de Karina o el Jefe, como la llama su hermano, realizarían ceremonias con animales vivos, que matan y luego beben su sangre, que dicen, otorgan poder y larga vida.

Ni el presidente, ni su hermana ni el vocero, respondieron a la pregunta de la periodista. Milei, acostumbrado a insultar a quienes osan informar sobre su vida personal, esta vez guardó silencio.

El tema no es descabellado.

Se sabe que a lo largo de la historia de la humanidad, reyes y mandatarios, se dejaron aconsejar y dependieron psicológicamente de tarotistas y nigromantes. El extinto ex presidente Carlos Menem era un adicto a lo esotérico y no daba un paso sin consultar a su bruja predilecta. México es otro ejemplo y la lista es larga. Recordemos que Martha Sahagún de Fox, ex primera dama, practicaba sus rituales en la residencia de Los Pinos, con arañas, serpientes y otras especies, que mandaba buscar al Mercado de Sonora. Colocaba la imagen de Andrés Manuel López Obrador, odiado en el PAN, sobre los animalitos y luego de oraciones condenatorias, las incendiaba.

Karina Elisabeth Milei, la virtual mandamás de Argentina y hermana del mandatario libertario de la ultraderecha, es una mujer rara, misteriosa, ambiciosa e implacable con los enemigos del proyecto que llevó a su hermano a la presidencia y del que ella participó en el armado de la estructura, que le permitió al hombre de la motosierra, ganar y a ella acumular todo el Poder.

Poco y nada se sabe de su vida y es imposible acceder a ella.

Un antiguo amigo de Milei, me reveló que cuando los conoció, Karina vendía pasteles y era couch tarotista. Su única formación. Hoy, su hermano no da un paso sin consultarle al “Jefe” y mantienen una relación simbiótica desde niños, cuando ella intervenía para salvar a su hermano de las brutales palizas de su padre.

Ahora, decide su agenda, quien entra a verlo en la residencia presidencial de Olivos (Que Milei comparte con los cinco mastines clonados, hijos de Conan -y sus “hijos-, el perro muerto que desde el más allá le auguró que sería presidente), a que periodistas le da una entrevista, maneja el dinero de la Caja del gobierno y realiza alianzas políticas claves para la ansiada reelección de su hermano. Es decir, una mandataria virtual que ningún argentino eligió.

Una fuente cercana a Karina, un profesional que la conoce bien, asegura que no tenía amigas, controlaba a su hermano de cerca, no tenía novios, ni amantes, y lo único que la apasionaba era el tarot y hacer pasteles.

Cuando le pregunté a esta fuente por las gallinas que desaparecen en la residencia presidencial, si se trataba de ceremonias de santeros, dijo que con Karina, todo el posible. Pero sabía que de esto, el responsable es el Presidente y Karina lo acompaña.

En el 2025, Javier Milei se vinculó intensamente con la peligrosa secta judía Jabad Lubavitch, que nació hace 230 años, posee 28 centros en Argentina y 10 mil seguidores fanáticos. Tienen raíces místicas, condenas por abuso de menores y son adictos a prácticas esotéricas con animales, -como las gallinas- aseguran que absorben las malas energías; son violentos con las mujeres y desprecian a los pobres. “Es un ritual de expiación que se practica en víspera del Yom Kipur. Se agita la gallina sobre la cabeza y luego se la sacrifica” me dice el hombre que vivió mucho tiempo con los Milei y los conoce. “Aunque, la verdad, no descarto nada con ellos. Vivimos en medio de la locura”.


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