Vicente Fernández recibió un homenaje hace unos días y ahí pidió disculpas por el comentario profundamente homofóbico que hizo hace algunos meses en una entrevista televisiva. El cantante dijo que no recibiría un trasplante de hígado de un extraño, ya que no sabría si esa persona era “homosexual o drogadicto”. El señor Fernández seguramente se desarrolló en un contexto de machismo y homofobia (como casi todos los mexicanos), creció con estos conceptos en la cabeza e intentar deshacerlos es muy complejo, pero siempre se puede, justo como él mismo lo acaba de demostrar.
En este evento, el cantante pidió una disculpa por este comentario, dijo que tiene muchos amigos gays y que se siente muy orgulloso al respecto. Vicente pudo reconocer su error y reafirmar porque es una de las celebridades más queridas en nuestro país. Es importante que alguien como Vicente Fernandez diga que se rodea de personas con distintas orientaciones afectivas, muchos de quienes lo siguen y escuchan son de su generación, lo ven como alguien admirable. Les hace llegar un mensaje fundamental: hay que respetar a los demás.
Las figuras públicas deben tener en cuenta que su voz tiene una repercusión en miles o millones de personas, hay una responsabilidad y un compromiso con la sociedad a través de su trabajo. Es un gusto que Vicente Fernández o su equipo se hayan dado cuenta de eso.