El operador incómodo

Ciudad de México /

Desde el escándalo de La Barredora, Adán Augusto López se convirtió en el principal pasivo de Morena. Operador eficaz, sí, pero envuelto en demasiados flancos abiertos. Su salida era una decisión que llevaba meses sobre la mesa en Palacio Nacional, detenida solo por coyunturas y encargos específicos. Hoy se ejecuta la primera de varias definiciones que seguirán una lógica simple y cada vez más explícita: quien le cueste al movimiento, se va. El proyecto es más grande que cualquier nombre propio.

La salida de Adán Augusto López de la coordinación de los senadores de Morena era un secreto a voces desde finales del año pasado. Se postergó porque se le encomendó una tarea delicada: operar la negociación para la salida del ahora ex fiscal Alejandro Gertz Manero. En ese episodio cumplió. Pero el margen se agotó.

El lastre era demasiado pesado. El caso de su ex secretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, y las sospechas de vínculos con el crimen organizado hacían insostenible su permanencia como jefe del bloque oficialista en el Senado. Para la presidenta Claudia Sheinbaum, que necesita enviar señales de control político y de orden institucional —especialmente hacia Washington—, el liderazgo de AAL se volvió incompatible con la narrativa de su gobierno.

A ello se sumó la pérdida de respaldos internos. Las tensiones con el círculo más cercano del ex presidente López Obrador terminaron por aislarlo. La filtración de documentos fiscales sobre sus ingresos y el choque por interferencias en negocios ajenos rompieron una relación que durante años se vendió como inquebrantable.

Ni la distribución masiva que hizo del más reciente libro de AMLO alcanzó para salvar sus privilegios. Adán Augusto optó entonces por negociar su salida. Buscó conservar influencia territorial rumbo a 2027, particularmente en Chihuahua, donde intentó impulsar a su aliada Andrea Chávez. No tuvo fuerza suficiente. En Palacio ya perfilan otra carta: el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.

Palabras clave

Aunque públicamente Adán Augusto López promete hacer trabajo de territorio, dentro de Morena el mensaje es otro: lo quieren lejos de las elecciones. El único punto que sí logró asegurar en la negociación fue que Bermúdez Requena no figure entre las extradiciones a Estados Unidos. Todo lo demás quedó algo más que claro: la era de las concesiones terminó.


  • Óscar Cedillo
  • Director General Editorial de Grupo @Milenio. Journalist, Digital, DJ and Biker / Escribe todos los lunes su columna Contraseña
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