El escenario de una posible incursión militar de las fuerzas armadas de Estados Unidos en territorio mexicano para combatir a los cárteles del crimen organizado es muy posible; esta columna tiene confirmación de que el equipo de Marco Rubio en el Departamento de Estado trabaja ya en una justificación legal para la operación que rebasaría sus fronteras.
Finalmente, el gobierno de Trump decidió apuntar sus baterías en estos días hacia otro país y dio un respiro al gobierno mexicano en un asunto que se considera violación a la soberanía. Muy seguramente la carta que los demócratas en EU hicieron pública, para exhortar a su gobierno a no tensar la relación con el país vecino, tuvo mucho que ver para que no se ejecutaran las anunciadas acciones.
Hay información de que el Gabinete de Seguridad del gobierno mexicano está informado de las evaluaciones legales que hacen las huestes de Rubio y, aunque no es la primera amenaza que viene del equipo de Trump, esta se está tomando con mayor seriedad; la reciente incursión del ejército norteamericano en Venezuela obliga a considerar que el presidente de EU bien puede acompañar con acciones sus palabras.
Los amagos del pasado, como la presencia de buques norteamericanos en aguas mexicanas o los patrullajes aéreos en la frontera, parecían en su momento una presión política para México, pero en el contexto actual sería un error otorgar a los dichos de Trump la categoría de “bravatas”. Así lo hizo Maduro y hoy el líder bolivariano duerme en una celda en el país de quien calificó como “cobarde”.
La estrategia desde este lado es activar todos los puntos de cabildeo con el gobierno norteamericano para ganar tiempo y así entregar cada vez más resultados en términos de seguridad que van muy bien, mucho en el sentido de la llamada que tuvieron anoche el canciller Juan Ramón de la Fuente y el propio Rubio, quien demandó resultados tangibles. A pesar de la presión, existe confianza en Palacio Nacional de que, una vez que se ha logrado alinear al aparato de seguridad con la procuración y la impartición de justicia, se cuenta con todos los elementos para, sin ayuda desde el exterior, ganar la batalla a la delincuencia.
Palabras clave
El mayor riesgo de una eventual incursión militar de EU en territorio mexicano no radica únicamente en su capacidad operativa, sino en la claridad —y amplitud— de sus objetivos. No se trataría solo de golpear a organizaciones criminales, sino de intervenir en equilibrios políticos. Por eso la única ruta viable es la que ha marcado con precisión la presidenta de México: coordinación y colaboración, sí; subordinación, no.