Los goles de la diplomacia presidencial

Ciudad de México /
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M+ Mientras en el terreno de juego la selección de España se coronaba campeona del Mundial de Futbol de la FIFA 2026, en el palco de honor del estadio de Nueva Jersey la presidenta Claudia Sheinbaum se anotaba diplomáticamente muchos goles —por decirle así a los puntos positivos—; en específico en su relación con el presidente de la nación más poderosa del mundo y, en general, con los mandatarios de las naciones más estratégicas para nuestro país.

Sheinbaum lució también como la única mujer integrante del cuadro de personalidades que entregaron las preseas al equipo campeón; fue incluso la elegida para entregar el trofeo al mejor jugador del torneo: el español “Rodri”. Cumplió con su tarea y se retiró del estrado de manera sobria; Infantino no tuvo que esforzarse para sacarla de la foto de los campeones, como sí lo hizo otra vez con el presidente de la FIFA con Donald Trump, quien quería volver a ser el protagonista de la escena al igual que en el Mundial de Clubes.

Antes, ella supo colocarse en la comitiva que bajó al césped para caminar al lado del rey Felipe de España y el primer ministro de Canadá, Mark Carney; su posición en el campo los mantuvo alejados de los sonoros abucheos con los que la afición recibió el mandatario estadunidense, provocados muy seguramente por aquella intromisión que el político tuvo en las decisiones arbitrales, cuando solicitó que se eliminara una tarjeta roja a un jugador de su representativo. Por cierto, esa “red card” sí se eliminó.

Ante el gesto malhumorado de Trump por el citado recibimiento, los líderes políticos arroparon a su homólogo; lo necesitaba en un escenario en el que nuevamente parecía no encajar en la cultura y el ambiente futbolero. El cierre de la justa deportiva fue el pretexto perfecto para que regresara la diplomacia, muy necesaria ésta en el contexto que experimenta el país con Estados Unidos y, de paso, con el reino de España.

La presencia de la presidenta mexicana en ese lugar era indispensable; rechazar la invitación de Donald Trump hubiera sido un error imperdonable. El encuentro es una señal de que el diálogo entre los países está nuevamente abierto y, sin duda, se debe de aprovechar el momento. Lo que pase detrás de la foto mundialista es otra historia.

Palabras clave

La pelota volvió a ser factor de unión, quizá en el momento más apremiante de nuestra historia.


  • Oscar Cedillo
  • Director General Editorial de Grupo @Milenio. Journalist, Digital, DJ and Biker / Escribe todos los lunes su columna Contraseña
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