Trump, Irán… y el mensaje

Ciudad de México /

Los motivos de Donald Trump para atacar a Irán no son unidimensionales. En la narrativa oficial, el argumento fue impedir que Teherán avanzara en el desarrollo y eventual uso de armas nucleares en el polvorín que hoy es Medio Oriente. Bajo esa lógica, el golpe conjunto con Israel no solo sería una acción militar preventiva, sino un movimiento para forzar a la República Islámica a sentarse a negociar.

Tras la caída del ayatolá Alí Jamenei, el mensaje fue inmediato: Washington se anotaba otra “victoria”. Como ocurrió con la presión ejercida sobre el régimen venezolano de Nicolás Maduro, la Casa Blanca dejó correr la versión de que sectores internos ya estarían dispuestos a dialogar para transitar hacia un escenario de paz. La fórmula es conocida: asfixiar, debilitar y luego negociar.

Pero la geopolítica rara vez se reduce a la no proliferación. Irán y Venezuela son productores relevantes de petróleo. Reordenar sus gobiernos implica también reconfigurar mercados energéticos y, sobre todo, desmontar alianzas estratégicas con China y Rusia. En el tablero global, el objetivo no es solo nuclear, es de poder.

Diversos expertos sostienen que la administración Trump opera bajo una lógica de cambio de régimen: sustituir liderazgos incómodos por estructuras más proclives a tejer alianzas políticas y comerciales con Washington. El problema es estructural. Para que la ecuación funcione, se requiere que los pueblos iraní y venezolano asuman el control interno. Sin cohesión social ni oposición organizada, la transición se vuelve incierta.

A ello se suma la variable doméstica. Con una popularidad estancada alrededor de 40 por ciento y la insinuación constante por parte de Trump para competir nuevamente en 2028 —pese a los límites de la Vigésimo Segunda Enmienda—, proyectarse como “salvador” global fortalece su narrativa de liderazgo. No es casual que incluso la mercadotecnia política acompañe esa ambición.

En esa lógica también encaja su intento de adjudicarse el abatimiento de El Mencho en México, aunque el mérito operativo haya correspondido a las instituciones mexicanas. Trump entiende algo esencial: en política exterior, la percepción de fuerza cotiza alto en casa.

Palabras clave

Irán no es solo un objetivo militar. Es un mensaje. Y en la estrategia trumpista, los mensajes importan tanto como los misiles.


  • Óscar Cedillo
  • Director General Editorial de Grupo @Milenio. Journalist, Digital, DJ and Biker / Escribe todos los lunes su columna Contraseña
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