¿La disyuntiva?

Estado de México /

Tal parece que nuestro país está enfrentando una disyuntiva inaudita, justo cuando aumenta la exigencia social por romper de manera contundente el vinculo entre criminales y políticos o las alianzas que han llevado a tener verdaderos criminales infiltrados como servidores públicos y el caso que más estimula esa sensación de urgencia es el estado de Sinaloa, aún con las dudas que puedan generarse sobre las intenciones de fondo del gobierno de Estados Unidos al solicitar acciones contundentes contra sospechosos en nuestro país.

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha situado este asunto como una batalla por la defensa de la soberanía nacional, dudando severamente de los fundamentos y motivos que instituciones de justicia norteamericana han tenido y no han mostrado por completo, para solicitar la detención y extradición de diez personas a las que desde allá han identificado como aliados del crimen. Al crecer las interrogantes y la pérdida de apoyo social por estas posturas, la realización de un informe de resultados a dos años del triunfo electoral se toma como la oportunidad de retomar el control de la narrativa, sin dejar de evidenciar la preocupación por el impacto en la credibilidad del movimiento gobernante.

En dicho informe se planteó que el requerimiento estadounidense es casi un atentado contra el movimiento de transformación que hoy ella encabeza, por lo que apuesta por reavivar el sentimiento antinorteamericano, generando simultáneamente la bancada morenista en la Cámara de Diputados una iniciativa para poder declarar inválidos procesos electorales en los cuales se presuma que hubo algún tipo de injerencia extranjera, maniobra que resulta preocupante, pues eso podría llevar a limitar prácticamente cualquier expresión o señalamiento desde el exterior sobre la situación en el país, o asociar posicionamientos de actores u organizaciones locales. Una medida desmesurada.

Se dice con energía que México hoy decide su destino como país libre, democrático, independiente y soberano, que es capaz de colaborar, coordinarse, pero nunca subordinarse y enseguida convoca a salir desde ya a todas las plazas públicas a realizar asambleas e informar al pueblo que “la patria no se vende, sino que se le ama y se le defiende” y que en México no se aceptan injerencias.

El llamado lo retomó la Presidenta Sheinbaum Pardo en el Día de la Marina Nacional, puntualizando que son tiempos de definiciones y de defender la soberanía ante intereses externos, pero es evidente que se extiende entre la sociedad mexicana la idea y sensación que no hay tal, si se permite que los grupos del crimen organizado sigan imponiendo su control con la fuerza criminal en territorios donde predomina la impunidad.

El vecino del norte ya acusó recibo del mensaje de la mandataria mexicana y sutilmente a través de su embajador Ronald Johnson plantea: “La lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos. La gente a ambos lados de nuestra frontera quiere vivir segura y en paz. Merecen libertad de la intimidación, la corrupción y el miedo que infligen los cárteles. Cada momento dedicado a convertir este desafío compartido de seguridad en una disputa política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas a las que servimos”. Ojalá la presidenta valore adecuadamente la oportunidad que aún existe para reconducir su política y no arriesgar más la relación con Estados Unidos, aprovechando también para purificar su administración y establecer su sello.



  • Óscar Glenn
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