Este fue uno de los célebres consejos de Mae West, que Helen Brown retomaba en los años 60’s y lanzaba a las mujeres.
En su libro Sex and the Single Girl, aseguraba que la mujer no requería del hombre para ser feliz y encontrar satisfacción.
Por estas afirmaciones, la Sra. Brown fue aplaudida y repudiada. Con todo, fue considerada una de las pioneras del feminismo.
Una mujer astuta y pragmática, fue contratada por revistas como Cosmopolitan, sus anotaciones fueron la biblia del feminismo, hasta llegó a ser considerada como una de las mujeres más influyentes del siglo XX.
Brown daba recomendaciones que la hicieron muy famosa.
“El sexo es una de las tres mejores cosas que tenemos, y no conozco las otras dos”.
Pero otro consejo que llamó la atención del mundo fue: “Esparce semen sobre tu cara” alentaba la Sra. Brown, “está lleno de proteínas, constituye una magnífica mascarilla facial”.
Estos fueron importantes momentos para el feminismo, las mujeres rechazaban la idea de que fueran hombres castrados, cantaban “Haz el amor, no la guerra” rechazaban la violencia.
Deseaban dejar de ser un instrumento de placer para el hombre, se sentían penetradas y ocupadas por el hombre.
Por primera vez se cuestionaba la relación de la vagina con el pene, el asunto ya no era privado, sino público y político.
La bandera era de libertad sexual, igualdad laboral y política.
Hoy en México surge una nueva oleada feminista que algunos tratan de minimizar y ridiculizar, el poder del hombre se siente amenazado.
Las mujeres gritan y exigen que sus necesidades sean atendidas y no ignoradas.
Tal vez sea cierto que “las mujeres buenas van al cielo, y las malas van a todas partes”, el problema es que en México, las mujeres no pueden ir a todas partes, por temor a ser violadas y asesinadas por el hombre.