A primera vista es muy fácil despistarse y tener la falsa idea de que la sexualidad tiene que ver exclusivamente con la penetración, eyaculación y orgasmo; aquel que conoce todas las posturas piensa ingenuamente que ya sabe todo sobre sexualidad. Pero la realidad es que hoy en día a pesar de la gran difusión que existe en internet, libros y videos sobre sexualidad, aun existen muchas personas con muchas dudas.
No basta con practicar un sin fin de posturas y mantenerse erecto durante horas enteras; la sexualidad incluye mucho más: Sentimientos, tiempos, ritmos, entrega, momentos previos y posteriores al contacto íntimo, olores, sabores y aromas, comunicación y lo principal, que es la presencia total “del otro” inmerso en uno mismo. Suele confundirse la sexualidad con el catálogo de condones y juguetes sexuales.
Un manual para sesiones multiorgásmicas no representa la sexualidad. Ni los afrodisiacos y mucho menos la pornografía son el verdadero rostro de la sexualidad humana.
Los estigmas y estereotipos abundan; la mujer “ideal” es aquella que no sabe nada de sexualidad; así es como las “prefieren” los hombres; en cambio el hombre debería saberlo todo antes del matrimonio. Así ambos crecen en la juventud bajo la sombra de anécdotas y chistes sexuales que “iluminan” e ilustran sobre lo que sucede entre las sábanas. Poco a poco en los jóvenes se siembra la idea de que el uso de los genitales es la sexualidad. La genitalidad deja fuera justamente la dimensión humana del hombre.
Nadie puede negar que alrededor de la cópula existen influencias sociales, religiosas, sanitarias y psicológicas. Y cada cual desarrolla su sexualidad de acuerdo a todos estos factores. También son estos factores antes mencionados los proveedores de diversas patologías como la frigidez o anorgasmia, la eyaculación precoz y falta de erección.
Aun hoy en día perdura la idea de que “la mujer está hecha para satisfacer al hombre” y que el hombre debe mantener su reinado en la satisfacción de muchas mujeres. Todavía recuerdo la costumbre de iniciar sexualmente a los hijos, amigos o hermanos llevándolos con una prostituta; esa era la manera de decir: “Ya estás hecho sexualmente”. Sorprende la multitud de diferencias y acaloradas discusiones cuando se habla de masturbación, de sexo en la vejez, homosexualidad y adopción.
La sexualidad no es machismo, sino equidad; es libertad, comunión entre dos que comparten todo, dolores y angustias, pero sobretodo, es compartir felicidad en instantes interminables.
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