Si el escándalo por el caso Lydia Cacho Ribeiro fue el Waterloo de Mario Marín Torres como gobernador, la irrupción de la periodista con un mensaje de 140 caracteres para recriminar a Blanca Alcalá la "complicidad" con el entonces gobernador, es un mal inicio de campaña.
Sería muy difícil quién o quiénes le vendieron al líder nacional del PRI Manlio Fabio Beltrones Rivera que en la entidad poblana ya era tiempo para el retorno del ex mandatario poblano.
Si bien Marín Torres nunca se fue, como en su momento lo presumió el entonces dirigente estatal del PRI Pablo Fernández del Campo, la medición del costo o beneficio de la reaparición pública de Marín quizá no se ha hecho con bases más realistas.
La aparición en el escenario de la escritora y periodista justo un día posterior al registro de la senadora con licencia, no es un buen augurio para la aspirante a la candidatura priista.
Lydia Cacho le recrimina a Alcalá Ruiz su postura en torno a la situación judicial y la violación a sus derechos humanos con su detención a raíz de la publicación del libro "Los Demonios del Edén", pero también pasa a raspar al principal promotor de la candidatura de la senadora: Emilio Gamboa Patrón.
Cacho Ribeiro aparece en los asuntos de política pública del estado de la sucesión gubernamental de manera tan independiente que difícilmente podrían atribuirle a la irrupción un plan con maña.
Observar nuevamente a Mario Marín Torres en un activismo electoral al lado de la abanderada del PRI , como si nada hubiese pasado, nuevamente reactiva en el propio priismo y hacia el exterior si realmente el asunto está superado al apostarle a la desmemoria, pero Lydia Cacho les ha recordado que no.
Cada quien sabrá los riesgos que se corren en las contiendas electorales, y la senadora con licencia deberá aclarar si la presencia de Mario Marín Torres en su campaña es porque ella lo quiere así, o el CEN y el marinismo se lo impuso para recordarle por qué será la candidata a la gubernatura. Pero qué necesidad.
pablo.ruiz@milenio.com