El superpeso que llegó para quedarse

Ciudad de México /

Desde hace por lo menos 30 años, el banco central aprendió que una de las anclas de su política de estabilidad de precios es el diferencial de tasas de interés entre nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, y el de México, que dicta los movimientos de capitales entre los dos países.

Entre 2009 y 2012, Banxico mantuvo este diferencial de tasas en alrededor de un 4.5 por ciento y un tipo de cambio estable. Posteriormente bajó el diferencial a alrededor de 3.25 por ciento durante 2013-2015, provocando devaluaciones de entre 12 y 17 por ciento anual durante tres años. Pero esta devaluación no afectó la inflación y Banxico aprendió que la sucesiva relación entre un peso estable y un diferencial de tasas había subido a un 6 por ciento promedio.

A partir del covid, las relaciones fundamentales entre inflación, devaluación y diferenciales de tasas han cambiado.

Por un lado, el shock de demanda y oferta en cadenas productivas provocó no solo inflación en ambos países, sino que también su brecha inflacionaria pasara de un histórico 2 por ciento a menos de 1 por ciento en 2022, y corrigiéndose a 1.5 en 2023. Banxico ha mantenido su diferencial de tasas. Sin embargo, nuestro peso se ha apreciado un 17 por ciento durante los últimos dos años.

Nuestra balanza comercial, que también afecta la oferta de fondos a México, se ha mantenido en un promedio de menos de 2 por ciento del PIB.

¿Entonces?

La variable que se movió fue la tasa de interés real, a través del nearshoring, y las condiciones de estabilidad de las inversiones en México establecidas en los últimos años. Su identidad económica es la diferencia entre la tasa nominal y la inflación esperada. Tanto la tasa real como la inflación esperada se están moviendo dinámicamente, por lo que la tasa nominal de equilibrio está también indeterminada.

En conclusión, el movimiento ascendente del peso continuará hasta que: la oferta de inversión se estabilice en nuestro país, la inflación esperada también lo haga y las autoridades monetarias encuentren la nueva relación de sobretasa entre México y Estados Unidos. Para entonces, el precio de equilibrio del peso en relación al dólar, inferior incluso al actual, no tendrá regreso. 


  • Patricia Armendáriz
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.