La paradoja del pleno empleo y bajo crecimiento

Ciudad de México /

Esta nota es un intento de encontrar lógica a los indicadores más oportunos con que contamos sobre la actividad económica en México. En particular, la paradoja es: ¿cómo es posible que tengamos “Empleo Total”, manifestado en la tasa de desempleo más baja y estable, mientras la economía no crece?

La respuesta tiene que buscarse en las diferencias en el régimen pre y post 2018, y ver cuáles inciden en un perfil mejor del empleo. En este régimen los diferenciadores principales han sido: atención prioritaria a elevar el ingreso real de los deciles tercero al décimo de ingresos, en orden ascendente, es decir, primero los más pobres; como corolario de lo anterior, ha habido un énfasis en gasto social orientado salud, educación incluidos subsidios a madres desde su alumbramiento hasta becas universitarias; mejora significativa en tributación sin cambios correctivos en aumento generalizado de impuestos; incrementos sustanciales en el salario mínimo, y una pensión mínima para adultos mayores; y eliminación del outsourcing . Ha habido también un peso mayor a la rectoría del Estado en la actividad económica vis a vis el régimen anterior; énfasis en auto-suficiencia energética y de alimentos. Notablemente, a diferencia del régimen anterior, ha habido énfasis en dar certeza a la inversión de largo plazo, a través del Plan México, y estímulos específicos para detonar la inversión privada.

Como producto del drástico cambio en el manejo económico del país, uno esperaría efectos en sus principales variables: el producto y el empleo.

Para obtener alguna respuesta, a la paradoja de pleno empleo con bajo crecimiento, le pedí a Gemini que hiciera una regresión sobre las variables Información Económica Oportuna, (IOAE) y la Encuesta de empleo oportuno (ENOE) donde la variable exógena es la pertenencia al periodo anterior y el posterior a 2018.

El resultado principal que marca los dos períodos es que existe ahora un desacoplamiento entre la calidad del empleo y la actividad productiva. Es decir, en el período anterior a 2018 la caída o subida en el producto se reflejaba en un movimiento similar en el empleo. Ahora ya no. Se ha producido un fenómeno de pleno empleo a pesar de que la actividad productiva permanece con su mismo crecimiento promedio del régimen anterior, es decir, muy baja. ¿Cómo es posible esto? En primer lugar el cambio en la normatividad que eliminó el outsourcing formalizó establemente a un buen número de trabajadores que brincaban de un lado al otro dependiendo de la volatilidad del pib y brincando anualmente también para evitar aguinaldos. Esto le ha dado al empleo calificado una estabilidad que no tenía antes, y con ingresos mayores a los que ganan nada más que el salario mínimo. Por otro lado, este desacoplamiento entre el producto y el empleo se da por el fenómeno de la sub-ocupación, el autoempleo y los trabajos digitales, que sirven como colchón a las bajas del producto, pero también de manera ya estable; es decir, esta masa de trabajadores que se instaló en la sub-ocupación, autoempleo y trabajos digitales llegó para quedarse. Otra observación que recogí en las regresiones econométricas que le pedí a Gemini es que por un lado no hay un cambio de régimen en el Producto. Este, medido por la IOAE, permanece sin cambios en sus niveles entre un régimen y el otro. Pero sí, la variabilidad de la IOAE cambió, es decir, se volvió más volátil. Yo interpreto esto con una mayor disponibilidad de la información y una mayor capacidad de reaccionar, de moverse de lugar, de los agentes económicos ante eventos que por naturaleza son volátiles, como son los factores externos-internacionales, y los precios financieros. Un empleo más inelástico y un producto más elástico son las principales observaciones entre un régimen y el otro.

En resumen, la buena noticia de la 4t en términos macroeconómicos es que se logró un sector de empleo formal más estable y con mejores ingresos promedio. La mala noticia es que no se ha podido lograr un cambio estructural en los niveles y crecimiento del Producto. La razón: la imposibilidad del régimen de lograr disparar la inversión privada mexicana. Pero esta será producto de una siguiente nota.


  • Patricia Armendáriz
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