La soberbia contra México

Ciudad de México /

Los foros de discusión sobre México a los que he asistido, y algunos artículos que he leído, son de colegas muy preparados, que en su momento quisieron a México y fueron funcionarios públicos de alto nivel. Sin embargo, en los últimos años, he escuchado de algunos de ellos, no de todos por supuesto, historias contadas a medias donde incluso tienen que incurrir en mentiras para que la lógica les cuadre. Todas sus historias son de lo mal que lo está haciendo la presente administración. Un tema recurrente es el del déficit. Sobre este tema, me llamó la atención la historia de catástrofe tejida por un economista, quien indicaba que desde esta y la actual administración no había habido superávits primarios, es decir, al producto de quitarle al déficit el pago de la deuda para ver si sobra algo para gastar. Y le endosó además a su historia que los ingresos federales no habían subido lo suficiente. Ambas afirmaciones son falsas, pero eran necesarias para su historia de que vamos a acumular una deuda catastrófica. En efecto, hemos tenido superávits primarios en 2019, 2020, 2025, y el presupuesto aprobado para la federación contempla también un superávit primario para 2026. Y el crecimiento en los ingresos del Estado, sin mediar una reforma fiscal, no tiene precedentes históricos desde que se miden. Así que no hay un déficit impagable ni catástrofe por el estilo.

Otro tema recurrente, cuyas conclusiones de algunos exfuncionarios es que afecta a la inversión, es la reforma judicial. La historia va más o menos así. “Todos los jueces electos no están preparados. Y por lo tanto, cuando se de una controversia entre un inversionista y otra persona, el juez no sabrá cómo aplicar la ley, y lo que es más, actuará con fines políticos”. ¡Válgame Dios!. En primer lugar una historia como esta pone por debajo de la alfombra la forma en que los candidatos a jueces fueron electos: tenían que haber sido aceptados por su calidad y coherencia por grupos de selección que representaron, uno al poder ejecutivo, otro al legislativo, y otro al judicial. El procedimiento puede haber tenido sus fallas en supervisión como para que se hayan colado algunos jueces no aptos, o que representan a grupos como el crimen organizado. Pero generalizar, ignorar que el proceso de selección de candidatos fue para que jugaran los más aptos, es recortar un pedazo de la Historia para que embone la historia, con h minúscula, de quienes la enarbolan. Quieren ignorar también que hay un tribunal independiente de todo el mundo, que se dedica a supervisar y sancionar conductas inadecuadas de los jueces. Y ya quiero ver a un juez “inepto” fallar en contra del inversionista por motivos políticos, cuando todo lo que quiere esta administración es que haya inversión privada.

En fin. Lo peor y más maligno de estas posturas de exfuncionarios que arman estas historias para, no sé, ¿volver a ser protagónicos cuando ya no protagonizan más que sus cátedras quizás?. Lo peor y más maligno, decía, es que le hacen mucho daño a México, porque asustan a la inversión.

Todo lo que les pido, queridos exfuncionarios, es que quieran y se comprometan con México aunque ya no estén en la foto. Porque el poder que ya no tenemos no podemos tratar de recuperarlo a costa de México. Seamos coherentes y honestos intelectualmente, por el bien de México.


  • Patricia Armendáriz
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