¿Qué esperar en lo económico para 2026?

Ciudad de México /

En 2025 se sentaron algunas bases estructurales que deberían producir resultados positivos para nuestra economía. En particular, se echaron a andar ya algunos de los polos de desarrollo del Plan México, y otros esperan empezar también a operar este año, por lo que, de tener éxito su implementación, incrementarían la inversión y el empleo formal, y desatarían también cadenas de suministro favoreciendo a las pymes. Por otro lado, está ya en vigor la reforma judicial que se realizó con la finalidad de mejorar nuestro sistema de justicia, haciéndolo principalmente más expedito y supervisado por un cuerpo independiente, lo cual debería también facilitar la inversión privada. Sin embargo, me gustaría parar en este tema par advertir que para que la inversión fluya más necesita creer que efectivamente gozamos de un mejor sistema de impartición de justicia. El problema radica en que algunos economistas convencionales cuya opinión influye en la inversion privada se han dedicado a denostar el nuevo sistema judicial con análisis que, considero yo, están equivocados. Por un lado, la elección democrática de jueces poco a poco irá generando en la población, con su práctica, un sentido de empoderamiento en el sentido de que pueden cambiar a sus jueces si su conducta no es la esperada. Por lo que su elección será más consciente. Estás nuevas bases de elección serán más productivas en la medida en que nuestra democracia también avance, con todo el sistema ejecutivo legislativo y judicial efectivamente electo por la sociedad. Necesitamos, pues, que los dueños del capital estén conscientes de estos beneficios, que a contrasentido se les ha hecho creer que son obstáculos para la inversion. Si esto sucede, tendremos más inversión en el 2026.

Por otro lado, el sistema tarifario para incentivar la producción en México en sectores clave como textiles, calzado, y cierta maquinaria y equipo, podría estar dando sus frutos en 2026.

En otro orden de ideas, durante el segundo semestre se habrán despejado las dudas y la incertidumbre sobre el orden comercial que regirá el T-mec. Yo considero que el proteccionismo global de los tres países elevará los estándares de reglas de origen, principalmente de componentes asiáticos, lo cual provocará un despunte en la inversión del near-shoring.

Por el lado de la inseguridad, que efectivamente inhibe la inversion y el desarrollo, hemos logrado disminuir significativamente sus expresiones más graves, como lo son los homicidios. Pero efectivamente queda mucho por hacer. Los recientes asesinatos de empresarios y políticos demuestran que vivimos encima de un tramaje de razones de violencia que tenemos que seguir desbaratando. En ese sentido, hemos demostrado que tenemos un sistema de control de la violencia cada vez más preparado, tecnificado y efectivo, por lo que también creo que avanzaremos de manera importante en la lucha contra el crimen organizado, y que en el 2026 México será un país más seguro y menos violento, facilitando también con esto la inversión.

Con respecto de los precios financieros, no hay razones para considerar un shock en la volatilidad del peso mexicano, que se ha convertido en una de las monedas más fuertes del mundo, por lo que considero que seguirá siendo para los mercados un producto atractivo de inversión. Tampoco existen razones para pensar que Banxico continuará disminuyendo sus tasas de referencia, lo cual favorecerá el crédito y también la inversión.

También estoy segura que México ha enarbolado su disciplina fiscal como su práctica más prioritaria y relevante, lo que también le seguirá dando confianza a los mercados.

Todos los factores arriba mencionado son variables exógenas cuyo comportamiento no podemos predecir como para ponerle números al crecimiento y mucho menos al desarrollo, que es un concepto mucho más expresivo del bienestar de la sociedad. Ciertamente el sistema de transferencias que ha favorecido la disminución de la pobreza y la igualdad seguirá vigente, generando más beneficios como los ya mostrados en años precedentes.

Por todo lo anterior, 2026 será un mejor año para Mexico que 2025.


  • Patricia Armendáriz
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