¿Estudiar “lo que te gusta”?

Monterrey /

Tener 16, 17 o 18 años en 2026, en plena revolución tecnológica, económica y social, y enfrentarte a una decisión que parece determinar tu futuro laboral, puede resultar abrumador. Durante muchos años se repitió la idea de que estudiar lo que a uno le gusta era una manera equivocada de tomar esta decisión. Pero si es a lo que dedicarás los siguientes tres o cuatro años y, potencialmente, el resto de tu vida, ¿qué mejor criterio que aquello que te apasiona?

Afortunadamente, esa visión, que hoy suena casi fatalista, empieza a resquebrajarse. Vivimos una ruptura de modelos tradicionales impulsada tanto por la irrupción de la inteligencia artificial generativa como por profundas transformaciones económicas, institucionales y sociales.

Para muchas generaciones fue suficiente seguir la tradición familiar o permanecer en un mismo sector. Hoy ya no. No porque el gusto o la tradición sean irrelevantes, sino porque la vocación sin contexto económico, tecnológico y laboral suele producir frustración, no desarrollo. El problema no es elegir mal; es elegir a ciegas.

Yo mismo estudié Economía y Ciencia Política convencido de que mi camino estaría en el sector público. Y lo estuvo… por un tiempo. Mi trayectoria profesional comenzó en la sociedad civil y pasó por el gobierno, la cooperación internacional, los medios de comunicación, la academia, startups y el sector privado. No solo cambié de sectores, sino también de temas: de elecciones a seguridad, de telecomunicaciones a educación. No porque “me haya equivocado de carrera”, sino porque el mundo cambió, los problemas cambiaron y las oportunidades también.

El mercado laboral al que se enfrentarán quienes hoy eligen carrera será distinto al que conocemos. Aun así, hay criterios que pueden servir de guía. Ya no se estudia para ejercer una sola profesión toda la vida, sino para construir una trayectoria flexible en un mundo donde cambiar de rol, industria o sector será la norma. Esto ya fue cierto para mi generación y será aún más marcado para las siguientes. Algunas estimaciones hablan de cuatro, siete o más transiciones profesionales a lo largo de una vida laboral.

A esto se suma un factor ineludible: la inteligencia artificial está transformando casi todas las profesiones. No como una carrera nueva, sino como una competencia transversal del siglo XXI que redefine cómo se trabaja. Algunas profesiones desaparecerán, otras cambiarán radicalmente y muchas más aún no existen.

Por eso, el contexto importa. Importa el lugar donde se estudia, la estructura productiva de la región, los sectores en crecimiento, los salarios reales y la demanda efectiva de habilidades. No es lo mismo formarse en un entorno agroindustrial que en uno turístico, industrial o de servicios. Entender esto no es rendirse al mercado: es decidir con información.

Pero incluso el mejor contexto es insuficiente si la educación se queda en el discurso. Hoy, el mundo real no contrata promesas; contrata evidencia. Portafolios, proyectos reales, capacidad de resolver problemas complejos, trabajo colaborativo y comunicación profesional.

Ese es el nuevo rol de la universidad: pasar de transmitir conocimiento a construir evidencia desde el primer día. Ayudar a los estudiantes a probar sus habilidades, a equivocarse pronto, a aprender (y desaprender) rápido y a desarrollar criterio a través de experiencias reales.

Elegir carrera ya no es adivinar el futuro. Es reducir la incertidumbre mientras avanzas. Es poder señalar lo que hiciste en el camino: un proyecto, un reto resuelto, una habilidad puesta a prueba. Esa evidencia –más que el título– es la que, al final, te da tranquilidad y opciones para una vida plena en un mundo cambiante.


  • Paul Moch
  • Vicerrector de Talisis - U-ERRE
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR
    • Opinión de
    • Opinión de
    • Opinión de
    • Opinión de

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite