La lectura en México hoy

Ciudad de México /

A principios de febrero de este 2021 se llevó a cabo la encuesta que realiza INEGI sobre los hábitos de lectura en México. Los resultados, producto del cuestionamiento a ciudadanos en 32 núcleos urbanos mayores a 100 mil habitantes, arrojaron cifras semejantes en número de libros leídos al año en promedio (3.7 libros leídos) a la encuesta de 2016, pero revelaron la ampliación de fuentes de lectura (foros, historietas, blogs y páginas de internet), lo que evidencia la fuerte influencia de la Red en los hábitos de consumo lector de la población urbana, lo cual es concordante con las cifras de conexión digital de esa misma población en los últimos años.

Los principales resultados están disponibles en inegi.org.mx/contenidos/programas/molec/doc/resultados_molec_feb21.pdf y muestran que de 2016 a la fecha disminuyó en prácticamente 9 puntos el porcentaje de la población alfabeta que acostumbra leer cualquiera que sea la fuente, y que la población lee más conforme tiene mayor grado de escolaridad: nueve de cada diez en quienes tienen educación universitaria contra cinco de cada diez entre quienes no terminaron la educación primaria. Destaca que se lee para entretenerse, antes que por cultura general o trabajo o estudio.

En general, las mujeres leen más que los hombres, aunque éstos leen más periódicos que las mujeres; ambos dedican a la lectura, en promedio, 50 minutos al día, y mientras lo hacen al menos dos de cada diez hace otra cosa simultáneamente, de ahí que entre quienes leen solo 24.6% comprenda todo lo que lee: ponerse a leer no es sinónimo de comprender a cabalidad lo leído, al menos en tres de cada cuatro casos, como lo dice la encuesta.

Al mismo tiempo, si hay dudas o interés por conocer más de lo leído, solo 44 de cada cien consulta diccionarios, enciclopedias o internet para salir de sus dudas o satisfacer su curiosidad. De entre los géneros o campos que más se leen se encuentra la literatura (36.1%), los libros de texto o de uso universitario (30.8%) y los libros de autoayuda o superación personal (29%); desde luego que los materiales impresos siguen predominando por sobre los materiales digitales en una proporción de ocho a dos, aun cuando la asistencia a tiendas departamentales, librerías, puestos de periódicos y bibliotecas se redujo drásticamente a raíz de la pandemia.

Finalmente, entre los motivos para no leer se encuentra la falta de tiempo (43.9%), la falta de interés, motivación o gusto por la lectura (25.4%), la preferencia por realizar otras actividades (16.5%) y problemas de salud (11.6%). Es decir, motivos para no leer hay muchos y siempre los habrá si no existe el estímulo necesario para tomar un libro y entrar en ese maravilloso mundo de conocimiento y el asombro. Los resultados no son de ninguna manera alegres, y siguen mostrando la necesidad de fortalecer los hábitos de lectura en todos los órdenes de la vida social y privada donde esto es posible, pues se trata de una forma de alcanzar la madurez intelectual y emocional de todo ser humano: “Leer es equivalente a pensar con la cabeza de otra persona en lugar de con la propia”, escribió Miguel de Cervantes con tino. Al tiempo.


Porfirio Hernández

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