CONCLUYE 2020

  • De la utopía a la realidad
  • Rafael Palacios

Laguna /

A finales del 2019 se conocía que en China había brotado un virus que podía escalar y expandirse a otras regiones o incluso a otros países, la humanidad entera no se imaginaba lo que estaba por suceder, la devastación y la muerte como en las películas de terror, de aislamiento y sobrevivencia, una pandemia que vino a convulsionar al mundo que no se imaginaba que la civilización de la humanidad, el avance en el desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la medicina iban a quedarse cortas frente a la crisis sanitaria y económica mundial.

Las economías de los países de primer mundo fueron colapsadas, los sistemas de salud fueron superados por la necesidad y la tragedia, esto en los países robustos de primer mundo, las naciones más pobres que son la mayoría fue un panorama de catástrofe y crisis humanitaria.

En los últimos meses del 2019 el Presidente Andrés Manuel estaba recorriendo hospitales del sector público, haciendo un diagnóstico del estatus que tenía la infraestructura hospitalaria, el saldo como en todos los demás rubros de los servicios públicos del Estado eran los mismos, corrupción, obras inconclusas, carencias de todo tipo en hospitales, totalmente devastado el sistema de salud pública, esto aunado a una situación de extrema pobreza en una gran franja de la población, evidentemente la pandemia iba a causar fuertes estragos en México.

La crisis sanitaria en otros países sensibilizó a la clase política para instaurar una tregua en la confrontación, en México no fue así, todos los días se intensificaba por la oposición una guerra en plena crisis sanitaria, con un grado de mezquindad y perversidad invertían grandes cantidades de dinero para solventar campañas mediáticas y en redes sociales para denostar al Presidente de la Republica y su gobierno, las calumnias, los insultos predominaban como argumento carente de todo sustento técnico y debate respetuoso.

Al mismo tiempo, se hacían investigaciones por una fiscalía autónoma, sobre escandalosos actos de corrupción de actores y referentes de los gobiernos del viejo régimen tanto del PRI como del PAN que se demostraban grandes caudales de dinero robado del erario que iban a caer en las manos de unos cuantos, así como nexos de funcionarios con el crimen organizado que fueron gradualmente poniendo en el concepto del colectivo social que fue certera la decisión de acabar con ese régimen como se hizo en 2018.

El 2020 fue un año que mostró a la humanidad la necesidad de valorar la vida desde una perspectiva diferente, el individuo y el colectivo social entraron en diferentes modalidades de crisis por el aislamiento, la sanitaria y la económica son las que han sido atendidas por el Estado como políticas públicas, pero la crisis emocional es de las más lacerantes y es intangible, a la fecha sin atenderse de forma amplia y adecuada, en las naciones como México que durante décadas se ha tenido una descomposición del tejido social se ha manifestado en una violencia que se desborda en ciertas regiones del país.

Concluye el 2020 con una expectativa de superar la crisis sanitaria por la vacuna contra el virus que provocó la pandemia, la confrontación política no ha tenido tregua por la reducida oposición en México que carece de liderazgos con autoridad moral y política, está pulverizada, pensando con nubarrones que provoca la desesperación que la alianza en las cúpulas de PRI, PAN y PRD serán seguidas abajo por sus estructuras partidistas que están en contra de descomunal incongruencia política e ideológica.

2021 se avizoran tiempos difíciles para la precaria oposición en México, carecen de todo lo que tenían cuando avasallaban electoralmente en cualquier competencia comicial, no cuentan con espacios de gobierno, no tienen estructura territorial, no tienen liderazgos que atraigan, no tienen el dinero que tenían, no cuentan con el aval de las bases de sus respectivos partidos que se coaligan, lo más importante y grave para ellos, no tienen la credibilidad de la ciudadanía, eso los pone en situación de baja o nula competitividad frente al caudal ciudadano de 25 millones de beneficiarios de programas de bienestar del Gobierno que agradecen y están de acuerdo con el Presidente y su partido que las cosas deben seguir acorde a la llamada cuarta transformación.

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