No es Maduro, es el petróleo

  • De la utopía a la realidad
  • Rafael Palacios

Laguna /

Realmente hay pocas voces que pudieran exponer un argumento elocuente del lado de la aprobación sobre el asalto militar y secuestro del presidente de Venezuela, lo que hay es mofa, expresiones desinformadas, una gran ignorancia y mucha mezquindad, incluso desde la derecha mexicana pidiendo hacer lo mismo para México con la esperanza de que suceda porque es la única forma de acercarse a recuperar el poder y el privilegio que perdieron en 2018.

La narrativa triunfalista se expone como si hubiese sido una liberación al deponer al presidente calumniándolo de narcotráfico, cuando su delito realmente es negarle a Estados Unidos las reservas de petróleo más grandes del mundo, el otro pretexto era el calificar como una dictadura que hacía falta derrocar para implementar la democracia, pero cuando hay dictaduras a modo o serviles a Estados Unidos como Bukele en El Salvador esas no se tocan.

En una opinión objetiva, el régimen venezolano fue gradualmente deteriorándose en cuanto a su sistema democrático, y esto a razón del intervencionismo estadounidense político y financiero para apoyar a la oposición contra el régimen que ante ello la reacción enérgica y natural contra opositores; en el último proceso electoral fue el mayor cuestionamiento a los resultados y surgieron voces de la comunidad internacional incluso de aliados pidiendo transparentar los resultados de los comicios.

Lo que es una realidad inobjetable es que no se justifica la intervención militar para arrebatar por la fuerza el patrimonio de otra nación, la acción podrá ser adornada con justificaciones de diverso tipo, pero avalar que Estados Unidos es la autoridad mundial para cometer atrocidades contra la humanidad, es asumir que la destrucción y genocidio de Israel en Palestina auspiciada por Estados Unidos es normal y fue correcta, históricamente los gringos han invadido y saqueado naciones, han dejado devastación y regímenes autoritarios sometidos a su imperio militar y económico, por eso resulta ingenuo pensar que a Venezuela lo liberan y lo llevarán al progreso.

La derecha en México aplaude y se emociona por lo sucedido, cuando ellos gobernaron durante décadas fueron un gobierno dócil, lo panistas hasta llegar a la humillación internacional de decirle a Fidel Castro “comes y te vas” para recibir al presidente de Estados Unidos, se les entregó el petróleo también y cuantos bienes nacionales pedían, eso han sido como lo es hoy el presidente de Argentina, despojándose la dignidad y la soberanía para que desde Washington se les ordene cómo gobernar acorde a los intereses estadounidenses.

Es lamentable que a estas alturas de la civilización se utilice la barbarie como en la antigüedad, las épocas de los imperios que conquistaban mediante sangrientas invasiones y con el poderío militar se apropiaban y sometían territorios, pareciera que la humanidad no avanzara, aun así, cuando saben que son actos que violentan el derecho internacional, hay gente que aplaude la invasión extranjera, incluso como la mezquindad de algunos mexicanos piden invasión a su propio país para solo así regresar al poder que tuvieron durante décadas.

Pero cuando esos mexicanos le aplauden al gobierno que no solo invade y destruye, realiza genocidios en otras naciones, pero en su propio país destruye familias, persigue inmigrantes y los criminaliza, los deporta aun y cuando ya cumplen con su estadía legal, no les importa destruir familias ni sufrimiento de personas aun y cuando sean niños, esa deshumanización de la política y del poder es aplaudida por personas ignorantes que desconocen la historia y atrocidades recientes, son personas carentes de valores e insensibles al dolor humano.

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