La Charrería Federada mantiene una intensa actividad administrativa y deportiva. En el ámbito administrativo, destaca la pasada Junta Mensual de julio, celebrada el miércoles 27 en el Centro Expositor de Puebla. En lo deportivo, avanza con gran entusiasmo el XXXIII Campeonato Nacional Charro Infantil, Juvenil y de Escaramuzas, conocido como El Nacionalito, el cual culminará el próximo 9 de agosto.
Durante la asamblea, el presidente de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH), Salvador Barajas del Toro, confirmó que para el LXXXII Congreso y Campeonato Nacional Charro San Luis Potosí 2026 el número de escaramuzas participantes aumentará de 120 a 160.
Esta decisión responde al crecimiento sostenido del sector femenil, al grado de que en algunos estados el número de escaramuzas federadas ya supera al de los escuadrones charros. Con esta ampliación histórica, cada competencia albergará a tres escaramuzas, lo que modificará el sistema operativo de las charreadas.
Esta medida es incluyente para quienes califiquen conforme a la norma. Además, la coordinadora nacional de escaramuzas, Silvia Rodríguez, confirmó en la plataforma X (antes Twitter) que las 40 escaramuzas excedentes que clasifiquen lo harán sin costo alguno. Esto contrasta con los primeros tres años de la administración pasada, cuando los equipos con pase excedente debían pagar altas sumas para asistir a la fiesta anual.
Sin embargo, aquí comienzan las contradicciones. La FMCH organiza dos eventos clave cada año. El primero es El Nacionalito, semillero que impulsa a los nuevos valores; no obstante, sus participantes deben pagar una alta cuota de inscripción —incluso en la categoría de caballitos de palo—, lo que generó una recaudación de casi 5 millones de pesos este año. El segundo es el Congreso y Campeonato Nacional Charro de categoría abierta, el cual, por su trascendencia oficial, no tiene costo de inscripción.
Esta disparidad, que bien podría considerarse discriminatoria, cuestiona la calidad moral de la institución y de sus dirigentes. ¿Por qué usar una doble vara para medir a unos y a otros? Barajas del Toro prometió en campaña apoyar e impulsar a la charrería infantil. ¿Esta es la manera de hacerlo, cobrando inscripción incluso a las escaramuzas de caballitos de palo que solo van a nivel de exhibición y ni siquiera requieren jueces?
Recordemos que al federarse se adquieren obligaciones, pero también derechos. Todas las categorías pagan su cuota de afiliación, seguro de vida y gastos médicos. ¿Por qué los niños no gozan del privilegio de competir sin cuota de inscripción en su torneo anual si cumplen con los mismos requisitos que la categoría abierta? Y ni hablar del Campeonato Nacional Charro Mayor, donde a los competidores ni el descuento del INAPAM les es válido.