Tengo un buen amigo que dice que si un negocio incluye el término “Capital” en su nombre, tiene altas probabilidades de terminar acusado de fraude. Quizás es un poco exagerado, pero sí es una realidad que hemos estado viendo múltiples casos de empresarios a quienes sus inversionistas acusan de haberlos defraudado y sí, varios de ellos operaban por medio de organizaciones con nombres como Tamayo Capital, Anthem Capital, Peak Growth Capital o Alivio Capital.
Hace algunos meses de lo que leíamos era principalmente de empresas que se dedicaban a dar crédito, y que por alguna razón u otra terminaron quedándole mal a quienes aportaron los recursos que éstas prestaban a sus clientes. Es por ejemplo lo que sucedió con Trinitas, una sofom señalada por un presunto fraude de más de 2 mil 500 millones de pesos.
Esa ola de acusaciones hacia instituciones financieras no desaparece del todo, pero ahora lo que suena más y más son casos de desarrolladoras inmobiliarias en donde los afectados alegan que desaparecieron los recursos que le dieron a esas empresas —concepto de inversión inicial o por preventas—, y que esto sería debido a comportamientos fraudulentos de parte de los empresarios.
Coincide que la mayor parte de estos casos, tanto los de las sofomes, como los de las inmobiliarias, están actualmente sucediendo en Monterrey. Esto no es casualidad, y de entrada está relacionado con el simple hecho de que en la capital de Nuevo León abundan personas que tienen capacidad de inversión (que tienen ahorros que pueden destinar para proyectos que creen que les generarán un mejor retorno). A esto hay que añadirle que el ambiente en la ciudad es altamente competitivo y que el perfil en general tiende a tener un mayor nivel de preparación: o sea, siempre quiero ganar más, y siento que le entiendo relativamente bien a temas de negocios como para animarme a sacar mi dinero del banco para mejor invertirlo en un proyecto en donde creo que ganaré más.
Esta combinación de elementos —esa actitud— puede funcionar muy bien. Yo me atrevería a decir que es un elemento clave para que una economía crezca: es lo que permite que haya nuevos proyectos y nuevas empresas.
Pero tiene riesgo. A veces, mucho más riesgo del que es evidente a simple vista. Todo negocio —así sea nuevo o viejo— puede terminar no funcionando y convertirse en una pérdida para sus dueños. ¿Automáticamente implica un comportamiento fraudulento? No necesariamente, y ya corresponderá a las autoridades investigar y determinar si los empresarios acusados sí utilizaron engaños para obtener los recursos o si hicieron mal uso de ellos (o si se los robaron). Habrá casos en los que sí hubo dolo, y seguro habrá otros en donde más que malas intenciones, podría haber malas decisiones de negocio, incompetencia y hasta mala suerte.
Para construir una nueva empresa, los emprendedores tienen que estar dispuestos a tomar riesgos. Pero cuando están siendo respaldados por recursos de terceros, tienen que balancear esto con un extraordinario sentido de responsabilidad, con un mayor nivel de prudencia y también con medidas que garanticen una comunicación oportuna y honesta con sus inversionistas (¡y mejor no incluyas la palabra “capital” en tu marca!).
Los Cabos
La semana pasada publiqué en esta columna que después de la captura de El Mencho, destinos como Los Cabos perdieron “casi la mitad de los turistas que debieron de haber llegado en esos días”. Ese dato estaba mal (me basé en una fuente que resultó estar incorrecta).
Una revisión de los datos oficiales que reporta el Aeropuerto Internacional de Los Cabos me arrojó que en enero y febrero de este año llegaron a ese destino más pasajeros internacionales que en enero y febrero de 2025. Sin embargo, en marzo y abril —o sea, después de lo de El Mencho— aterrizaron ahí menos visitantes que el año pasado: cerca de 80 mil, lo que representaría un retroceso como de 8 por ciento en comparación con 2025. Vale la pena destacar que al Aeropuerto de Puerto Vallarta llegaron 260 mil pasajeros internacionales menos en esos dos meses (una caída de casi 30 por ciento vs. 2025).