El más fuerte del gimnasio

Ciudad de México /
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Imagínate un tipo que lleva años levantando pesas diariamente en el gimnasio. Los brazos no le caben en las mangas; está gigante. 

De vez en cuando —de hecho, cada vez con más frecuencia— se para en la puerta del gimnasio y le grita a todos los que pasan por ahí: “estoy muy preocupado, ya estoy demasiado fuerte, si no me prohíben que siga entrenando voy a terminar matando a alguien”. Termina de decirlo, y se regresa al bench press.

Eso es lo que estamos viviendo actualmente con las grandes empresas de inteligencia artificial.

El fin de semana estuvimos bombardeados por el ahora famoso tema del investigador que renunció a Anthropic y que escribió en X que la tecnología que está desarrollándose tendrá la capacidad para matarnos a todos antes de que se termine esta década. 

Ese hilo en X le dio la vuelta al mundo y el investigador ha sido entrevistado ya por todos los medios posibles. 

“Esto no es un truco de marketing”, repite él por todos lados. 

Ya todos se treparon al mismo carrito. Elon Musk, Dario Amodei, Sam Altman. Todo mundo habla de los potenciales peligros que presenta una tecnología tan poderosa. 

Tan poderosa. 

Ese es siempre el concepto sobre el cual se construye esta narrativa. “Lo que estamos haciendo es tan poderoso, que puede llegar a matarnos”. Lo que no necesitan estar repitiendo es todo lo demás que puede hacer una herramienta tan poderosa. 

Eso es lo que ven los inversionistas. Alarmar con la amenaza de la extinción de la humanidad los mantiene en los medios y lo que una buena parte de los inversionistas ven son empresas cuyas tecnologías son increíblemente valiosas, que están mejorando a pasos agigantados y que se vuelven indispensables para más y más personas. Esta narrativa apocalíptica pasa primero por transformar mercados y generar insólitas riquezas. 

“Por favor, alguien regúlennos”. 

Ajá. 

Volvamos al gimnasio. El tipo sigue ahí, parado en la puerta, advirtiéndole a todo mundo de lo peligroso que es. Nadie le ha puesto reglas, y nadie le dice que deje de levantar personas. Lo único que pasa es que ahora todos los voltean a ver.

Y él, obviamente, sigue entrenando. 

Leche muy valiosa

En 2012 The Coca-Cola Company se quedó con Santa Clara, una marca originaria de Pachuca —nacida en 1924— que se especializa en leche y helados. Hoy tienen cerca de 450 tiendas a nivel nacional (operan como franquicias), aunque su principal negocio es el canal minorista, con las variedades de leche como su producto estrella. 

Hoy hablamos de ella porque Henrique Braun, el CEO de Coca-Cola Company, acaba de mencionar que Santa Clara es ya una marca que genera ingresos anuales de más de mil millones de dólares. Esto la coloca en el mismo portafolio de megamarcas en donde ahora están Powerade, Ciel, Del Valle y Topo Chico (entre otras).


  • René Lankenau
  • Fundador de Whitepaper
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