Este texto no lo hice con IA

Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

M+.- Mi amigo me mandó un artículo acerca de su nuevo proyecto; quería que se lo publicáramos en Whitepaper, el newsletter que mandamos diariamente a miles de suscriptores. 

Lo leí con calma. 

La redacción era impecable. La lógica para contar la historia, intachable. Los datos, muy buenos. Un documento fácil de leer. 

Pero como suele suceder en la actualidad, el texto se sentía genérico. Sobra decir que cuando pasé el artículo por la plataforma que usamos en la empresa para redactar, ésta inmediatamente me detectó que había sido elaborado por alguna herramienta de inteligencia artificial. 

Todos los días me llegan cosas así. Justo tengo frente a mí un correo en donde un emprendedor que no conozco me propone que hablemos de su empresa. “Whitepaper cubre negocios con más profundidad que la nota rápida, así que voy con la historia completa y no con el anuncio” —con esa frase empieza su mensaje. Lejos de sentirme halagado, lo único que hace es delatarme que el mail se lo redactó la IA. 

Se vale. Nada más que tienes que considerar que esa democratización de las capacidades de redacción hace también que los textos se vuelvan un commodity, en donde cualquiera redacta en cuestión de segundos lo que le pase por la mente. 

Quienes leemos mucho, lo detectamos. Luego luego te das cuenta cuando un texto fue elaborado así, y yo… me lo salto. Quizás a la mayoría de la gente no le importe, pero por alguna razón, a mí instintivamente me genera un sentimiento de poca credibilidad. 

Estoy seguro de que no soy el único. Ojo: mi equipo y yo usamos herramientas de inteligencia artificial todos los días. Pero estratégicamente tomamos la decisión de no utilizarlas nunca en la fase de redacción de los contenidos. 

Con frecuencia me preguntan acerca del impacto que tiene la inteligencia artificial en mi empresa y que si representa una amenaza. Es imposible visualizar el futuro, pero lo que vivimos hoy es, en cierto sentido, similar a lo que habrá vivido la industria restaurantera cuando se popularizó el fast food. Sí, en unos cuantos años creció exponencialmente una nueva forma de preparar alimentos y de comercializarlos, y para una buena parte del mercado de comensales, esa nueva propuesta habría sido mejor que lo que había antes. 

Sin embargo, habrá quedado otra parte del mercado que valoraba alimentos de otra calidad, preparados y servidos más bien artesanalmente. Es un mercado más pequeño, pero en el cual también se pueden construir negocios relevantes. 

Los textos redactados por la inteligencia artificial son hoy un producto genérico e intercambiable —el fast food de la redacción— y eso es más que suficiente para la mayoría de la gente. 

Pero no para todos. 

Telecomunicaciones

Axtel volverá a ser la empresa de Tomás Milmo. Más de 30 años después de haber sido fundada en Monterrey —y una década después de que se integró a Grupo Alfa— su consejo aprobó a Milmo para que éste haga una oferta de adquisición de acciones al resto de los accionistas. La valuación de Axtel ha venido cayendo desde hace seis años y los accionistas de Alfa tienen mucho tiempo queriéndola vender; Milmo seguramente ve un activo que —a ese precio— tiene muy buen potencial en un contexto en el que los data centers demandan más infraestructura. Claro, está el siempre rumor de la posible venta en nuestro país de AT&T…¿qué impacto podría tener en ese escenario un Axtel con otros dueños? 


  • René Lankenau
  • Fundador de Whitepaper
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite