En los últimos meses se ha puesto de moda el concepto de la economía K, sobre todo en el vecino país del norte, para referirse a esa tendencia en la que las empresas que mejores resultados están logrando son aquellas que se especializan en clientes de muy alto nivel socioeconómico, o las que van dirigidas más bien a la base de la pirámide. Las que están en medio son las que están batallando más.
¿Habrá algo de esto en México?
Veamos las cadenas departamentales. En 2025, Liverpool reportó que los ingresos que generaron sus tiendas avanzaron solo 3.3 por ciento y las de Suburbia —que son parte del grupo empresarial— mejoraron apenas 0.5 por ciento. A nivel consolidado, la utilidad de operación retrocedió 8 por ciento (de ser casi 15 por ciento en 2024, en 2025 fue menos de 13 por ciento).
Por otro lado, los ingresos de la división comercial de El Palacio de Hierro crecieron 7.4 por ciento, mientras que la utilidad de operación aumentó 11 por ciento en el año.
O sea, la cadena que va dirigida al mayor nivel socioeconómico en este país vendió más y mejoró sus márgenes, mientras que la está más bien dirigida a un segmento medio tuvo resultados más modestos.
En modelos de autos podemos ver un efecto similar. Las ventas de Nissan March —el modelo más accesible que tiene la armadora en nuestro país— crecieron 12.4 por ciento el año pasado. Modelos como Sentra o Versa, que cuestan al menos 50 por ciento más, decrecieron 7.4 y 3.3 por ciento, respectivamente.
En el otro lado del espectro, Porsche vendió 20 por ciento más unidades en 2025 que en 2024.
Obviamente son solo un par de ejemplos. En el caso de los modelos de Nissan, por ejemplo, habría que considerar también el crecimiento en ese segmento de las marcas de China. Aún así son casos que no debemos ignorar y que ayudan a entender cómo está comportándose el mercado en estos momentos.
El negocio no es lo que parece
En EU, Dutch Bros se está convirtiendo en un dolor de cabeza para Starbucks. La cadena de cafeterías no para de crecer y cuenta ya con más de mil 100 sucursales. Pero algo que no es tan evidente es que, de acuerdo con The Wall Street Journal, 90 por ciento de lo que sirve son bebidas frías y 25 por ciento son más bien bebidas energéticas. O sea, aunque todo mundo clasifica a Dutch Bros como una cadena de cafeterías, en realidad su negocio no es propiamente el café.
Algo similar descubrí estos días respecto a New York Times. El legendario diario tiene varios trimestres consecutivos reportando un aumento en el número total de suscriptores y con ello, cada vez mejores ingresos. Ahora bien, resulta que de los casi 11 millones de suscriptores que tiene, solo 1.5 millones son personas que pagan una suscripción para tener acceso al contenido periodístico como tal: la gran mayoría están pagando o por sus recetas de cocina, o a los juegos/crucigramas, o a las noticias deportivas, o a una combinación de todo esto (incluyendo, sí, la parte periodística).
Los dos casos sirven para ejemplificar cómo el negocio principal para una empresa puede no estar en aquello que es lo más visible. La “excusa” que le da razón de ser a la organización, y que suele ser también lo que le da identidad, no necesariamente es en donde están los márgenes (y con ello, en donde están los billetes).