La orfandad de los estados

  • Perspectiva Jurídica
  • Ricardo Cisneros Hernández

Laguna /

El centralismo y el régimen presidencialista han predominado. 

La democracia representativa, el federalismo y la división de poderes han sido sólo una aspiración y una declaración formal en la Constitución.

Ha habido acontecimientos significativos que han roto ese orden político: en 1997 el PRI perdió la mayoría absoluta de los diputados; en el año 1999 con Vicente Fox terminó la hegemonía priista; e inició la transición a la alternancia democrática.

Sin embargo, los efectos de esos sucesos están acotados a la democracia electoral. 

No han trascendido a la democracia representativa, al federalismo ni a la división de poderes.

Por el contrario, ahora, como en el pasado reciente, el presidencialismo y el centralismo limitan la autonomía de los Estados y restringen sus recursos sin ninguna defensa efectiva.

Así, pues, la disyuntiva es aceptar la falacia del federalismo y el predominio avasallante del gobierno central; o, por el contrario, defender la autonomía de los Estados.

Para quienes somos partidarios del federalismo, lo correcto es consolidar la autonomía política y la autarquía económica de los Estados.

Una fórmula para avanzar en esa dirección es que los senadores hagan valer y respetar los intereses de los Estados en las decisiones de la república.

Para la aplicación de esa fórmula debería observarse lo siguiente: 

Que sólo haya dos senadores por cada entidad federativa; y que los senadores actúen como sus, efectivamente, como sus mandatarios, consultando con los tres poderes de la entidad a que pertenezcan las iniciativas de leyes; y se obliguen a llevar al Senado las posturas acordadas con los poderes locales.

Sin embargo, todo depende de que haya senadores convencidos de las bondades del federalismo y comprometidos con el bienestar de sus entidades federativas. 

Sin ellos los Estados seguirán en la orfandad.


ciher57@hotmail.com

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.